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“Escribir esta novela fue cómo dar un salto sin red”

“Papeles de Ana” es el décimo trabajo de María Inés Krimer. Indaga en el género epistolar y bucea por la historia argentina desde los ‘60 hasta los ‘90. Aborda temáticas como la memoria, el paso del tiempo y la inmigración judía en el interior.

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“Papeles de Ana” es el título de la décima novela de María Inés Krimer, que publicó Obloshka. “Me estoy haciendo una camiseta en el número 10” dice, entre risas, la escritora nacida en Entre Ríos y radicada en Buenos Aires, creadora de “La hija de Singer”, “Lo que nosotras sabíamos” y “Sangre kosher”, entre otras. El flamante texto tiene como protagonista a Ana Kohan, a quien el lector conoce poco a poco por las cartas que escribe en su juventud, las misivas que le envían a ella y a través del relato familiar en la calle Diamante de Paraná.

La novela, que supone para la autora un cambio de registro respecto a sus últimas publicaciones más vinculadas al género negro como “Noxa” y “Cupo”, atraviesa diversas temáticas como la memoria personal, la influencia de la década del ‘60 en Argentina, las diversas dimensiones que posee lo epistolar y la inmigración judía en las provincias del interior del país.

 

“El año pasado, a lo mejor producto del encierro que trajo la pandemia, tuve la necesidad de mantenerme activa y decidí probar escribir sin red. Lo que significó, en lo personal, un gran desafío para mi trabajo. Además, probé el género epistolar, algo que había abandonado en mi adolescencia, cuando escribía cartas desde Paraná a familiares y amigos que vivían en otras ciudades”, explicó Krimer en una entrevista concedida a este medio. “Me entusiasmé y sentí que podía empezar a jugar con la literatura desde otro lugar. Fue un trabajo intenso, que se extendió durante todo el 2020”, dijo.

Una visión del mundo

-¿Cuando se trabaja dentro un género tan definido, el autor queda encorsetado, al tener que respetar esas pautas? ¿Funciona de la misma forma la construcción de personajes y atmósferas?

-Si. Exactamente igual. Porque siempre se trata de la escritura. No hago, en absoluto, una diferenciación de géneros. Aparte no creo demasiado en los géneros. Mis lectores, cuando buscan mis libros, están buscando mi escritura. Me buscan a mí como una autora que tiene una determinada visión del mundo, una forma de crear personajes. Para mí no hay ninguna diferencia vinculada con el corsé de los géneros. Sí, en este caso, por llevar tantos años en otros registros, tuve como una necesidad de ir por otros lugares. Fue una decisión importante, es verdad que durante muchos años mis libros circulaban dentro del género “negro”. Después de esta experiencia, me siento con mucha más libertad para probar otros registros y utilizar otros instrumentos.

Personajes y momentos

-¿Hay, en tu trabajo novelístico, líneas o temas a los cuales le ves una continuidad, como un sello autoral?

-Creo que uno de los puntos que me definen, o que por lo menos hacen a mi juego literario, es que siempre trato de relacionar la historia individual con la colectiva. Eso está presente desde mi primera novela. Siempre respeto la creación de un personaje inmerso en un contexto histórico determinado, en un lugar determinado. Cómo el caso de “Papeles de Ana”, que transcurre en tres localizaciones definidas, la ciudad de Paraná, el barrio de Caballitos en Buenos Aires y Capilla del Monte. Y lo que está pasando en cada ciudad, en el país y en el mundo en cada época. Me parece que si uno se pierde la historia colectiva, deja de lado la capacidad de contar. Entonces, siempre estoy atenta a que mis personajes, que en su mayoría son mujeres, se muevan en un contexto histórico determinado. Es el juego que más me gusta.

Las historias que se cruzan con la Historia

-¿Cuando hacés referencia a esos contextos históricos, tiene que ver con lo autobiográfico, o a veces también te gusta evocar momentos que exceden tu propia trayectoria?

-Me interesa convocar momentos que me impactaron. Si me remito a “Papeles de Ana”, que en su mayor parte transcurre en los ‘60, tengo presente el contexto de la época. La caída de Illia, la asunción de Onganía, la muerte del “Che”. Son acontecimientos que viví con mucha intensidad y se los hago vivir al personaje. Eso me resulta interesante. Me formé como lectora con autores que trabajan todo el tiempo ese tándem de historias individuales y colectivas. Me gusta jugar con las dos tramas en paralelo.

Todo está grabado en la memoria

-¿Al hacer ese trabajo, preferís investigar esos momentos o te dejás llevar más por tus recuerdos?

-Trabajo escarbando en mi memoria, como si escarbara la tierra de las macetas. Empiezo a sacar capas. Después, como la memoria es falible, a veces tengo que chequear algún dato histórico. El año, o determinadas circunstancias. Pero solamente para que el verosímil no salte de una manera escandalosa. Por lo general, con lo que me manejo, como autora de ficción, es con mis recuerdos y con todo el prisma que supone el trabajo de la memoria. Esto es lo que más me interesa, pero también tengo libros de absoluta actualidad en los cuales me ocupo de otro tipo de temas. Pero siempre es mi mirada sobre el tema, que es lo que define a un autor o a una autora.

Juan Ignacio Novak (El Litoral)

 

 


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