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Archivo Digital, un ‘trabajo hormiga’ para preservar la memoria histórica

Si bien la pandemia alteró sus planes, la organización liderada por el antropólogo Pablo Ilari sigue creciendo. Optimizaron los equipos de digitalización de documentos e imágenes y acondicionaron salas para preservar soportes físicos. Crece la confianza de la ciudadanía en los archivistas y se multiplican las visitas a la web.

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Venado Tuerto celebra este lunes 26 de abril los 137 años de su fundación y cada aniversario siempre es oportuno para planificar el futuro, con un Plan Estratégico, por ejemplo, que el gobierno municipal presentará en breve, y también para volver la vista atrás y esclarecer de dónde venimos los lugareños, cuáles son nuestros verdaderos orígenes, derribando cuanto mito sea necesario. Así, al igual que la Casa Histórica y Museo Regional ‘Cayetano Silva’, el Archivo Histórico Digital (www.archivohistoricovenado.com.ar) constituye otro baluarte dedicado a la preservación de documentos, fotografías, revistas, folletos, actas, libros, planos, diarios, entre otros materiales locales y regionales, apuntalado en su génesis por el entonces concejal Fabián Vernetti y hoy presidido por el antropólogo y archivista Pablo Ilari.

Pablo Ilari, antropólogo y archivista.

Sobre la actividad durante la pandemia, Ilari lamentó que “muchos planes fueron alterados”, incluso luego de un breve desembarco de seis meses en el edificio de la UTN de Alvear y Belgrano, debieron trasladarse a la Dirección de Educación, 9 de Julio entre Castelli y Saavedra, donde reanudaron los quehaceres de digitalización y edición. Hasta que hace un par de meses volvieron a las dependencias céntricas de la Tecnológica. Y entre otros pasos adelante estrenaron “una sala específica para preservar documentos físicos en condiciones óptimas de temperatura y humedad”, variables que se monitorean hora tras hora para garantizar la conservación del material, y de ser necesario entran en acción los equipos instalados. Además se implementaron detectores de humo para asegurar un aviso temprano ante riesgos de incendio.

Entre los hallazgos prominentes de los últimos tiempos, el antropólogo destacó que “encontramos en la Biblioteca Alberdi unos tomos encuadernados de El Diario, un medio gráfico local editado entre 1969 y 1974, aunque los hallados van desde el inicio hasta el ‘72. Terminamos de digitalizarlo, empezamos a subirlo a la web y estimo que en un mes y medio estará todo cargado. Estamos felices por este logro y, además, continuamos insistiendo ante los propietarios de diarios importantes, como El Alba y El Informe, para que nos autoricen a digitalizar los ejemplares y acceder a los archivos fotográficos”, subrayó. Asimismo, destacó que desde el año pasado el Archivo cuenta con un plano de la ciudad, que data de 1900, cuyo original cedió en préstamo la concejala Mariana Iturbide para su copia digital.

Por otro lado, comentó que en el caso del semanario La Ciudad, de fuerte influencia entre fines de los ’70 y mediados de los ‘90, no sólo cuentan con casi todas sus ediciones ya digitalizadas y en la red, sino que gracias a una donación del fotoperiodista de ese periódico, Alberto Gauchat, “tenemos una colección de miles de negativos fotográficos para digitalizar”, tarea para la cual incorporaron un equipo de última generación. Sobre producciones gráficas de antaño, Pablo Ilari enumeró que además de La Ciudad, están disponibles en la web la revista El Perseguidor (1992/2000); Revista Expresión (1982/1984), Deporte Regional (1943/1945) y ejemplares sueltos del periódico La Opinión, entre tantos otros. Y añadió que “ya digitalizamos más de 60 libros dedicados a la historia local, aunque no todos son de libre acceso -por derechos de autor-, así que los interesados deben acreditar un objetivo de investigación y buscar material en forma presencial en la sede del Archivo. Sólo son de libre acceso los siete libros de José Favoretto y uno de Cayetano Pastorino, en ambos casos por su expresa autorización”.

Ganando amigos

“A pesar de las restricciones por la crisis sanitaria, desde 2020 hasta ahora estamos logrando poco a poco el objetivo de que los venadenses conozcan el Archivo Digital y confíen en él para la donación o préstamo de material, y a la vez se multiplican los visitantes a la página web y la comunicación directa con nosotros, desde padres que buscan ayuda para una tarea escolar de sus hijos, hasta historiadores que indagan sobre capítulos aún desconocidos”, dijo el especialista. “Nosotros ofrecemos el Archivo como fuente de consulta a todos los interesados en sus contenidos, sean historiadores, investigadores, políticos, docentes, periodistas y todos los que gustan internarse en los sucesos de otros tiempos”, sentenció.

Mientras los directivos del Archivo Digital se doblegan para seguir creciendo y consolidarse, los recursos económicos son siempre escasos, pero valorizó Ilari que “seguimos recibiendo un subsidio municipal que se destina a costear la digitalización, la compra de equipos e insumos y el mantenimiento de la página web, y además contamos con la contribución mensual de los socios”.

“Sin dudas que aún falta mucho por conocer de la historia de 137 años de nuestra ciudad, y desde el Archivo Digital hacemos un aporte, sabiendo que nuestro rol es reunir, digitalizar y preservar el material, y también divulgar su existencia, pero luego se necesitan investigadores que desentrañen esa información, que la exploren y profundicen, y se empiece a generar conocimiento”, sostuvo Pablo Ilari, quien anticipó que en el curso del corriente año se presentarán sendos trabajos de historiadores locales (referidos a sucesos políticos del siglo XX) basados en material conservado en el Archivo Digital.



FOTOS CON HISTORIA EN EL 137° ANIVERSARIO

(material fotográfico disponible en el Archivo Histórico Digital)

De remate

El sábado 5 de marzo de 1881, a las 13, estaba convocado el remate, a través de Adolfo Bullrich & Cía., de los Campos del Venado Tuerto. Se lo publicitaba en afiches como 72 leguas de campo (del total de 172 que eran propiedad del fundador Eduardo Casey) “sobre la frontera de Buenos Aires y Santa Fe, con pastos inmejorables, hermosos cañadones y grandes lagunas”. Además, la venta no era por hectáreas, sino “en lotes de una legua, más o menos, por lo que den los interesados”, aclarando que “no hay base para la venta”. El único requisito era abonar 50 mil pesos por legua cuadrada al contado y el resto a pagar en tres años y sin mencionar intereses. Poco después, la siguiente subasta fue de 100 leguas en la fracción denominada Campos del Loreto.


La fundación

El 1 de junio de 1883, el Superior Gobierno de la Provincia de Santa Fe designó como distrito al paraje hasta entonces denominado Venado Tuerto, y al día siguiente, 2 de junio, arribó Alejandro Estrugamou -en representación de Eduardo Casey- para fraccionar en lotes esos campos y proceder a la fundación del pueblo de Venado Tuerto. En su función de juez de Paz, Estrugamou fue la máxima autoridad venadense hasta enero de 1892, cuando asumió el primer presidente de la Comisión de Fomento, el español Manuel Vilela.

 


Llegó el tren

En julio de 1890 llega el ferrocarril al recién nacido Venado Tuerto, un servicio estratégico que contribuyó al desarrollo vertiginoso del poblado. Esa línea ferroviaria unía la santafesina Villa Constitución con la cordobesa La Carlota. Y enseguida empezaron a decaer los servicios de galera, hasta entonces único medio para traslado de pasajeros y mercaderías, al mismo tiempo que en las inmediaciones de la estación de trenes se multiplicaban burdeles y casas de citas.

 

 


Nueva fecha

Nunca hubo un pleno consenso sobre la fecha de fundación de la ciudad, y desde siempre se sucedieron arduas discusiones, que se profundizaron a fines de los ’50 y derivaron en una consulta al Archivo Histórico de Santa Fe, hasta que en octubre de 1964, el Concejo Municipal estableció como día de la fundación de Venado Tuerto el 26 de abril de 1883, con motivo de la fecha de aprobación de los planos del distrito del sur provincial.

 

 


¿Otro nombre?

Si bien el visionario Eduardo Casey se aferró a la leyenda del venado tuerto que alertaba en el fortín sobre la acechanza de malones para establecer el nombre del poblado recién nacido, hasta unas cuantas décadas después hubo intentos por modificarlo. Una de las alternativas más serias era precisamente la denominación de Eduardo Casey (o Ciudad Casey), en homenaje al fundador. También se propusieron otros nombres, como Villa Palmira y Leandro N. Alem.


Marcha “San Lorenzo”

Venado Tuerto es conocida como la cuna de la Marcha San Lorenzo, célebre pieza de celebridad internacional compuesta (en la casa hoy transformada en Museo Regional y Archivo Histórico de calle Maipú al 900) por el músico uruguayo Cayetano Silva, en 1901, en tanto que la letra creada por Carlos Javier Benielli, honrando al Combate de San Lorenzo, se incorporó seis años después. El Ejército argentino la adoptó como marcha oficial y es ejecutada en cada cambio de guardia del londinense Palacio de Buckingham.

 


El Venadito

La emblemática figura del venadito, en tamaño natural, fue realizada en bronce, y se localiza en la plaza San Martín, en la intersección de calles Moreno e Hipólito Yrigoyen. El escultor local Raúl Bertolini fue convocado por el Rotary Club de Venado Tuerto para realizar la obra con motivo del centenario de la ciudad. El Venadito fue emplazado a nivel de piso, entre el Monumento al General San Martín y el Monumento a Don Eduardo Casey, a mitad de camino, en 1984. Años más tarde, para evitar el vandalismo, decidieron elevarlo, previa restauración, colocándolo sobre un capitel, direccionado a la calle Moreno.

 


Carelli Hermanos

El 2 de febrero de 1921 inauguró sus actividades el taller metalúrgico de Francisco Carelli -asociado con Euranio Rusconi-, dedicado a la elaboración de piezas en hierro, bronce y aluminio, muchas de las cuales aún hoy sobreviven. A mediados de los años ’30, la fábrica de Sarmiento y 3 de Febrero tenía 300 empleados y vendía anualmente más de 4 mil cocinas económicas de hierro fundido.

 

 

 


Sillón de Aufranc

Por decisión del jefe comunal Luis Chapuis, a fines de 1933 se hizo un censo en la ciudad, arrojando unos 15.200 habitantes. Y sólo era cuestión de tiempo la declaración de ciudad. Sin embargo, en escandalosa decisión política, a fines de noviembre de 1935, Chapuis fue desplazado de la Comisión de Fomento y se designó en su reemplazo al escribano José Amado Aufranc en el rol de comisionado interventor. Apenas tres semanas después, el 16 de diciembre del ‘35, Venado es declarada ciudad y Aufranc, un hombre de suerte, se convierte en el primer intendente. (NdR: Quien firma el ac yta declaratoria el es jefe de Policía del departamento General López, de apellido Sosa; el de moño es Aufranc y en el extremo derecho de la foto se halla Alejandro Estrugamou)

 


Bendito pavimento

A partir de su asunción en la presidencia comunal, a fines de 1931, el caudillo demócrata progresista Luis Chapuis -discípulo del legendario médico Alejandro Gutiérrez- proyecta la pavimentación de las primeras calles céntricas y logra hacerlo realidad a mediados del ’35. En la fotografía se observan los trabajos en plena avenida Casey y, en el fondo, la Escuela N° 496.

 

 


Colegio Industrial

Con más de 70 años sobre sus espaldas, la Escuela Técnico Profesional N° 483 “El Industrial” albergó sus primeros alumnos (en la foto se aprecia una clase de dibujo técnico) en el viejo edificio de Sarmiento al 200. A principio de los ’70 se trasladó a las instalaciones de España 450, que serán restauradas integralmente en el curso del corriente año.

 

 

 


Escuela Normal

Hombre de confianza de Eduardo Casey, el acaudalado Alejandro Estrugamou era tan parco como generoso, según los historiadores, y se destaca la donación a la Provincia del Colegio “Rosa Turner de Estrugamou” -así bautizado en homenaje a su primera esposa-, sobre calle Fair (el mismo nombre que tenía entonces la actual plaza San Martín), cuyo primer director fue el docente Maximiliano Agüero. Las calles que hoy reconocen a ambos se cruzan a cuatro cuadras de la Escuela Normal. Se distinguen en el frente del edificio los jóvenes árboles recién plantados y los “micros” escolares de la época.

 


Molino Fénix

El arquitecto Heineck, responsable de la obra, captó la imagen desde las alturas de los galpones del ferrocarril, sobre avenida Falucho, frente a la actual plaza Rosario Vera Peñaloza. Antes del tren, la esposa del Heineck, de la mano del pequeño hijo de ambos, Rolf, observan la construcción concluida. El molino harinero sobre calle Sarmiento pertenecía a la familia Long y fue adquirido en 1913 por Molino Fénix SA, que en 1936 completó su remodelación.

 

 


Plano con historia

Desde el año pasado, el Archivo Histórico Digital cuenta con un plano de la ciudad, que data de 1900, cuyo original cedió en préstamo la concejala Mariana Iturbide para su copia digital. Por ello no es casual que en la intervención artística de la Secretaría de Territorialidad y Desarrollo Cultural, el actor que personificó al fundador Eduardo Casey e irrumpió en el recinto de Vías y Obras en plena sesión legislativa, se hubiera acercado, plano en mano, a la edila radical, bisnieta de Pedro Iturbide, otro de los pioneros de la ciudad. “Estrugamou se hizo presente preguntando por su hombre de confianza, Pedro Iturbide, y aprovechando la presencia de Mariana, le entregó un plano que también queríamos poner en valor porque tiene los nombres originales de sus calles”, precisó la responsable del área, Miriam Carabajal.

 

 

 

 

 

 

 

 


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