HomeDestacadaHOMBRES CLAVE EN EL ORIGEN DE LA CIUDAD DE VENADO TUERTO

Casey y Estrugamou, dos hacedores muy parecidos, definidos por sus éxitos y fracasos

Diferentes investigaciones dirigidas por historiadores de Venado Tuerto han dejado plasmado una incógnita y una puerta abierta sobre el dónde y cómo fue que nuestros hacedores se conocieron y afianzaron su relación. Hoy en el 137º aniversario de nuestra ciudad, cruzaremos esa puerta con un fragmento del libro “Linaje francés en la pampa”, de Mauro Hugo Bertozzi.

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¿Cómo se conocieron?

Mauro Bertozzi, autor de “Linaje francés en la pampa” (2020)

Los padres de Alejandro F. Estrugamou, Jean Estrugamou Bordalecu (pastor por naturaleza) y Catalina Larrart Larralde, habían emigrado de la zona de los Charritte-de-Bas (Francia). Rápidamente, los Borbones se afianzaron al trabajo en el campo conquistando un pequeño tambo arrendado como negocio propio en la zona de San Justo (Buenos Aires). Fue justamente en esos años de sacrificio en el comercio lechero que derivaron en dos décadas, donde nace en Argentina nuestro Alejandro F. Estrugamou. Su educación en sus primeros años fue en el colegio católico de “San José”.

Los padres de Eduardo Casey O´Neill, los irlandeses Lawrence Casey y Marie O´Neill habían llegado a la Argentina diez años antes que Jean Estrugamou.  Con apenas 18 años, aceleró su viaje y por fines de 1841 arribaba a estas tierras. Edward Casey era unos siete años mayor que Alejandro, quien también se formó en el colegio católico “San José”. No es una mera casualidad, fue el establecimiento educativo más importante del siglo XIX, predilecto para la formación de los hijos de terratenientes muy conocidos.

Eduardo Casey, fundador de la Ciudad de Venado Tuerto.

Fue entonces, después de muchos años de explotar el comercio lechero, que Jean Estrugamou por influencia de su amigo Pedro Luro decidió empezar a invertir en tierras en el sur de Chivilcoy próximo al río Salado, para darle definitivamente un vuelco a su actividad, que trajo consigo aparejada una fortuna con motivo de la aparición del oro blanco: “Los Lanares”.

El remate de tierras en el partido de Chivilcoy y del interior del Salado trajo inversores. Sus amigos, los hermanos Dirube y sus cuñados León Daguerre y Pedro Gelos estaban interesados en adquirir lotes ahí. Estos hermanos compraron una fracción de tierra de 3.400 hectáreas en el partido de Carmen de Areco, al límite de Chivilcoy, lo que impulsó a Jean a proponer al gobierno adquirir tierras lindantes. Allí compró la primera parte del campo que hizo llamar “Santa Catalina” (en referencia a su esposa), próspero hogar por sus próximos treinta años.

En una especie de cuña donde se asentaban irlandeses en el partido rebautizado como Chacabuco, los hermanos Santiago y Eduardo Casey también habían comprado unas 2.600 hectáreas a los hermanos Dirube y Daguerre en 1868, quedando alambrado de por medio con la estancia del padre de Alejandro F. Estrugamou. Patricio Lynch, Patricio Keating, Miguel Allen, Tomas Kerney y los hermanos Duggan que eran también vecinos del lugar.

Esta amistad distinguida por el criterio inversor influenció de manera decisiva en la vida de Alejandro. El recuerdo de los hermanos Casey llevaba consigo dos virtudes; la primera, su destacada cordialidad y sociabilidad, la otra, su pasión y éxito con la cría de caballos que no tardaron en hacerse eco en los hipódromos de Buenos Aires. No todo eran negocios, también los hermanos Casey brindaban ostentosas tertulias en sus estancias, convergiendo un cóctel de idiomas, entre el castellano, francés y el estilo inglés. Se lo recuerda a Edward Casey como el más jovial  de los hermanos, invocando en su personalidad la imitación de cantantes con sus dotes teatrales. Al término de las enseñanzas escolares, Alejandro F. Estrugamou se instaló a trabajar con su padre en la Estancia “La Catalina”, realizando la supervisión de todas las tareas. Un día, cuando Alejandro tenía veinticuatro años, en 1879, le comunica a su padre que comenzaría a trabajar en la estancia de los vecinos Casey.

Edward Casey no tardó en ofrecerle a Alejandro Estrugamou la administración de su estancia y otros negocios inmobiliarios venideros en los cuales participaron en forma activa. En el andar de su trayectoria en los negocios, Casey dejaba sin aliento por la magnitud de sus emprendimientos y su trayectoria. Estaba en la cresta de sus éxitos.

Emprendimientos conjuntos

Casey ofrece a Estrugamou, de veintiocho años, la administración de los “Campos del Venado Tuerto”, habiéndole dado la opción de elegir entre éste y un proyecto de similares magnitudes en la cadena de “Sierras de la Ventania”. Finalmente, del proyecto Curamalal se hizo cargo otro colaborador directo y amigo de Casey, De James Rinzie Brett. Fue así entonces que Estrugamou llega a estas tierras para hacerse cargo de la ejecución de la colonia “Venado Tuerto” con el cargo de Juez de Paz en 1883. Para 1885, Estrugamou ya había afianzado el proyecto y estaba autorizado para la administración directa de todas las tierras que Casey poseía en esta zona.

Distanciamiento entre ambos

Alejandro Estrugamou, primer juez de Paz de Venado Tuerto.

Es vox populi el fallecimiento de Casey en 1906, tras no menos de quince años en ruinas económicas. Pero a contrapunto de ello, Estrugamou logró ser uno de los estancieros más reconocidos de Argentina. Mientras que Casey dejaba su vertiginosa carrera en las bolsas de Londres, creaba a su vez burbujas económicas, llamadas cracks financieros para esa época, que lo arrastraron a ser detestado como amado en nuestra tierra. Estrugamou, por su parte, nos legó el eclecticismo en cada rincón de esta pampa, con sus donaciones tanto en materia educativa, como en salud. Como me gusta referenciar a este hacedor con estilo, “donde veamos un detalle edilicio aristocrático o una corriente del barroco francés, podemos reconocer su linaje, el mismo que nos guió al éxito”.

Para 1889, la historia nos deja otro sinsabor, y el detalle es ineludible: el casamiento de Estrugamou con Rosa Turner Casey fue en la estancia “La Victoria”, propiedad que adquiere Alejandro al mismo Casey en 1886. La no presencia de Casey en el casamiento deja sospechas de un distanciamiento no solo entre ambos, sino también la disociación del Pueblo Venado Tuerto dentro de sus valores. Casey llegaba a su auge económico y se lo veía por Londres y Uruguay con sus inversiones. Como lo hizo en tantos lugares, formó el emprendimiento, colocó una persona de su círculo íntimo para la administración, formó el sindicato (así se denominaba a las sociedades anónimas en esos años), lo hacía cotizar en la bolsa y luego se desprendía de los capitales, llegando en varias oportunidades a ser embargado por los bancos.

Edward Casey O´Neill fallece en 1906, a los 56 años, dejando un manto de sospechas sobre si fue suicidio o accidente. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal de Venado Tuerto. Alejandro Estrugamou fallece en 1937 en Capital Federal. Sus restos se encuentran en el Cementerio de la Recoleta.

 

“… Estrugamou llega a estas tierras para hacerse cargo de la ejecución de la colonia “Venado Tuerto” con el cargo de Juez de Paz en 1883. Para 1885, Estrugamou ya había afianzado el proyecto y estaba autorizado para la administración directa de todas las tierras que Casey poseía en esta zona.”

 

 

 

 

 

 

 

 


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