HomeCultura CLAUDIO PRIOTTI, PROFETA EN SU TIERRA

Pinturas religiosas embellecen la Parroquia San Jorge de Berabevú

Con la instalación de cuatro obras alusivas a los textos sagrados, el laureado artista plástico tocó en cielo con las manos. Después de llevar a “los cuatro evangelistas” a la cúpula de una iglesia mexicana, hizo lo propio en los muros del templo católico de su Berabevú natal con la Anunciación, la Natividad, el Bautismo y la Prédica.

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Claudio Priotti, autor de las pinturas religiosas.

El artista plástico Claudio Priotti disfrutó semanas atrás de una jornada inolvidable cuando en la Parroquia San Jorge de su Berabevú natal se expusieron y bendijeron las cuatro magníficas obras pictóricas de su autoría, que en lo alto de los muros laterales del templo representan algunos de los episodios emblemáticos de la existencia terrenal de Jesucristo: la Anunciación, la Natividad, el Bautismo y la Prédica. Paradójicamente, esta representación artística de textos sagrados que se luce en la pequeña localidad del vecino departamento Caseros, surgió en México, a miles de kilómetros de distancia, donde el director del Centro de Artes Visuales (CAV) había sido convocado en 2014 para pintar un mural en el Conservatorio de Música de Celaya, en el estado de Guanajuato. Y una vez concluida la obra, cuando estaba por regresar al país, dada la repercusión de su trabajo en los medios regionales, fueron a buscarlo desde la localidad vecina de San Pedro Tenango para participar en la restauración de la iglesia del pueblo. “Recuerdo que entramos al templo esquivando gente que trabajaba en distintos rubros y nos detuvimos exactamente bajo la altísima cúpula. Entonces uno de los coordinadores mira hacia arriba y me dice: ‘¿Se anima?… queremos que pinte a los cuatro evangelistas (NdR: Mateo, Marcos, Lucas y Juan), a la manera de los artistas del Renacimiento’”, relató. Aunque ya tenía el pasaje con inminente fecha de regreso, Priotti acordó las condiciones y aceptó el reto del destino. “Si bien trabajé con las telas en el piso, hubo que subir varias hasta la cúpula, mediante un andamio, para tomar medidas y otros detalles”. Y agregó: “Siempre admiré el arte renacentista, una época sublime en la historia de la humanidad, pero sólo como espectador, porque nunca antes había incursionado como pintor. Y ese desafío me entusiasmó y movilizó, así que empecé a practicar el estilo y explorar sobre las técnicas que utilizaban en esa etapa, y más adelante, mientras hacía ese trabajo, pensé que podía replicarlo de alguna manera en la iglesia de mi pueblo”, evocó el docente de los Talleres Municipales “Eduardo Casey”.

 

“… evité que la última pintura de la cronología fuera un Jesús crucificado y sufriente. Preferí la imagen final de un Jesús vivo y predicando”.

Sentida pertenencia

“Con la Parroquia San Jorge tengo un fuerte sentido de pertenencia, porque el terreno donde se edificó fue donado por mi bisabuelo, y ahí se casaron mis padres, me bautizaron y yo hice bautizar a los míos en el mismo lugar. También atesoro hermosos recuerdos de la infancia en las fiestas patronales de San Jorge, con los juegos y las kermeses. Así que les propuse la idea de plasmar figuras religiosas al presidente comunal Tomás Sorribas, al padre César Izaguirres y a la comisión parroquial, y todos se manifestaron de acuerdo con la iniciativa”, relató el licenciado en Artes Visuales radicado en Venado Tuerto desde 1989, quien se destaca en muy diversas disciplinas, como la pintura, el diseño gráfico, la fotografía, el arte digital, el grabado y el muralismo.

La Anunciación y la Natividad, dos de las cuatro obras que se lucen en la Parroquia San Jorge.

Ya con la aprobación de las autoridades políticas y religiosas de la localidad, Priotti puso manos a la obra en su taller de calle Eva Perón (casi Güemes) y luego de un año de trabajo arduo y creativo dio las últimas pinceladas a las cuatro obras (todas ellas de dos metros por dos metros) que hoy se destacan en el templo católico de Berabevú. “Para este trabajo usé la tradicional técnica del óleo sobre las telas, como los pintores del renacentismo italiano”, indicó.

La presentación se realizó el sábado 10 de abril, en la Misa de la Misericordia, donde el padre César dio la bendición a las imágenes y el artista recibió las felicitaciones de decenas de feligreses, muchos de los cuales lo vieron nacer hace casi 60 años. “La gente me hablaba de lo bien que les hacía ese contacto visual dentro de la parroquia, más aún en estos momentos tan difíciles, con esas figuras esenciales del cristianismo”, describió Priotti. Y continuó: “Entrar ese día a la parroquia, con la gente dentro y los cuadros puestos, fue conmovedor, una indescriptible sensación de plenitud y espiritualidad. En 40 años de trabajo tengo cientos de creaciones propias y restauraciones, pero esta experiencia es distinta a todo, en lo personal, por todo lo que me une a la Parroquia San Jorge, y en lo profesional, porque la exigencia me obligó a un gran aprendizaje, desde los colores de la piel humana hasta la gestualidad de las figuras”, graficó el autor, quien agradeció al realizador Javier Mira por el video que en sólo un minuto y medio sintetizó un sinnúmero de emociones.

 

Ni la cruz ni la sangre

La Anunciación, primer óleo de la secuencia pictórica del virtuoso Claudio Priotti.

En las cuatro instancias pintadas por Priotti se impone un Cristo activo, militante, constructor, y sobresale la ausencia de una de las imágenes más populares de la iconografía bíblica, la del Hijo de Dios desfalleciente en la cruz, con la corona de espinas y los clavos y la sangre. No es casual. Y así lo explica el propio creador: “No soy un católico practicante, pero me identifico como un cristiano respetuoso de la figura del Jesús terrenal e histórico, del maestro espiritual que tantas enseñanzas virtuosas legó a la humanidad (…) La última de las pinturas, que es Jesús predicando, la hice sobre una roca, que lo muestra como un líder religioso en plena actividad. Yo me aferro al Jesús que ‘anduvo en la mar’. Por todo esto que cuento es que evité que la última pintura de la cronología fuera un Jesús crucificado y sufriente. Preferí la imagen final de un Jesús vivo y predicando”, concluyó el notable pintor.


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jfranco@sur24.com.ar

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