HomeProvincialesSegún las estadísticas, de cada 1.000 casos de abuso sexual 100 se denuncian y sólo uno llega a condenarse

Abuso infantil: una realidad silenciada

El abuso sexual es una de las peores formas de violencia contra la niñez y adolescencia. Pese a que constituye un problema creciente en el mundo, la mayoría de los casos no son detectados ni denunciados. Entrevista con la especialista Daniel Sosa Sola.

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El abuso sexual infantil representa una de las formas de maltrato infantil que junto con el maltrato y abandono físico o negligencia, vulneran el derecho del niño a su integridad física y dignidad humana. Tristemente el abuso no es un fenómeno reciente. Cuando a un niño o niña no se le cree que fue víctima de abuso sexual, “se lo revictimiza”, se lo sigue abusando diariamente. La docente y técnica superior en Prevención Comunitaria de Adicciones y Violencia, Daniela Sosa Sola, nos habla de un tema que es tabú, que no está en la agenda mediática pero sí en la agenda familiar de algunos hogares. Mirador Provincial dialogó con la profesional para indagar más en el tema y así poder visibilizar una realidad que aun cuesta que se le de la importancia que se merece.

Una realidad de la que nadie habla
– ¿Cuál es la diferencia entre decir abuso sexual infantil o abuso sexual contra niños y niñas?

– Cuando hablamos de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes estamos involucrando también al abusador.

– ¿Cuáles son los síntomas que presenta un niño o niña que está siendo víctima de abuso?
– Cuando un niño/a está siendo víctima de abuso sexual presenta indicadores específicos -son los que se detectan con las revisiones que hacen las madres, los médicos y tienen que ver con las lesiones físicas que deja el abuso sexual: lesiones anales y/o vulvares, infecciones urinarias recidivantes, embarazo, enfermedades de transmisión sexual-, e inespecíficos, que son las manifestaciones conductuales: juegos sexuales inapropiados para la edad, masturbación compulsiva, fracaso escolar inexplicable, agresividad, aislamiento social, fugas del hogar cuando son más grandes y las manifestaciones psicosomáticas: trastornos del sueño, dolores abdominales, cefaleas, enuresis, encopresis, trastornos de la alimentación, entre otros. Estos indicadores están presentes en la mayoría de los niños víctimas de abuso.

Abusador o abusadora
– ¿Cuáles son las características comunes de las personas que abusan?

– Las personas que abusan no son personas con características de monstruo como se cree, sino por el contrario, son personas encantadoras, que saben perfectamente de quiénes pueden abusar y usan un patrón común de “encantamiento” para captar a su víctima, que a veces lleva a cabo durante meses o años: regalitos de recompensa luego del abuso, regalos y atención desmedida haciéndolo sentir especial antes del abuso por ejemplo. Es mediante estas maniobras que logra ganar la confianza del niño/a y una especie de lealtad que luego el niño va a sentir hacia su abusador, debido a la admiración que suele tenerle.

– ¿Qué maniobras usan los victimarios para silenciar a sus víctimas?
– Los abusadores utilizan algunos mecanismos comunes para silenciar a sus víctimas como por ejemplo decirles que algo malo les puede pasar a sus familiares o a él mismo si cuenta lo que sucede; a través de la humillación diciéndoles que nadie los va a querer ni les va a creer; a través de la culpa, haciéndolos sentir culpables de haber provocado esas situaciones, entre otros.

La prevención es la clave
– ¿Existe alguna manera de prevenir el abuso?

– Si bien cuando se detecta un caso de ASI el abuso ya ocurrió, la mejor herramienta que tenemos para impedir que se siga sosteniendo en el tiempo y para prevenirlo es la Educación Sexual Integral. Está comprobado que los lugares de develamiento que eligen las víctimas para contar lo que les está pasando es la casa, a la madre generalmente, si el abuso es cometido fuera de ella, y la escuela si el abuso es cometido dentro del hogar porque aunque la mayoría de los niños desean contarle a sum adre lo que les está ocurriendo no siempre pueden hacerlo. Como bien sabemos a través de las estadísticas, el 80% de los abusos son cometidos en el ámbito familiar de la víctima y la escuela se convierte entonces en un lugar de privilegio para el develamiento. De ahí que es tan importante que todos los docentes estén capacitados para poder detectar los indicadores que presentan los niños abusados y poder dar aviso a quienes corresponda. La ESI sirve también para que los niños se den cuenta que están siendo abusados, porque muchas veces es tan hábil la manipulación del abusador que los niños no lo viven como tal.

– ¿Cuál es el impacto psicológico del abuso sexual infantil?
– El abuso sexual, dice la doctora Irene Intebi, es un balazo en el aparato psíquico. Y agrega que produce heridas de tal magnitud en el tejido emocional, que hacen muy difícil predecir como cicatrizará el psiquismo y cuáles serán las secuelas. El niño/a no puede procesar lo que está ocurriendo, se le arrancó una parte de su integridad, alterándose de manera irreversible el ciclo normal del despertar sexual.

Las perturbaciones abarcarán en un principio sus actividades escolares y familiares, así como sus relaciones con adultos y niños, incidiendo posteriormente en sus relaciones sexuales y sociales como adulto. En las mujeres se ve reducida su capacidad para proteger a sus hijos, de ahí que es común encontrar en un caso de abuso sexual que la madre haya sido abusada también de niña. Por lo tanto son muchos los modos en los que el abuso sexual puede perjudicar a varias generaciones.

– ¿Cuáles son las reacciones de estrés post traumático?
– Las consecuencias psicológicas que se citan con mayor frecuencia son: depresión, autoestima disminuida, tentativas de suicidio, vulnerabilidad ante nuevos abusos, dependencia, adicciones, prostitución, fugas del hogar al llegar a la adolescencia, entre otras.

 ¿Qué otros comportamientos relacionados al trauma se pudieran observar en un niño de edad preescolar o escolar?
– A los mecanismos de defensa a los que recurren las víctimas de abuso sexual, que les permiten “sobrevivir”, se le llama acomodación. La disociación es el más común y para explicarlo de una forma sencilla podemos decir que consiste en “encapsular” las emociones perturbadoras y así poder llegar a funcionar normalmente, pareciendo que tienen doble personalidad, que conviven dos niños/as en uno. Muchas veces la cronicidad de los abusos hace que este mecanismo se active para proteger al niño/a ante cualquier situación de angustia o conflicto y esto les juega en contra en las instancias judiciales, por ejemplo.

– ¿Cuál es el impacto a largo plazo del abuso sexual?
– Cabe agregar que los niños abusados desde pequeños, al llegar a la adolescencia, se encuentran muchas veces en condiciones de alejarse del hogar y consecuentemente de la continuación de los abusos o bien de revelar lo sucedido, muchas veces para proteger a hermanos menores. Otras veces el secreto acompañara a la víctima toda su vida. Es por ello que el abuso sexual infantil es, desde hace unos años, un delito que no prescribe, pudiendo de esta manera estar segura la víctima que cuando pueda lo podrá revelar.

Cómo accionar frente a un abuso
– ¿Qué debe hacer un padre o una madre si sospecha de abuso sexual?

– Cuando la madre o el padre sospecha que un niño está siendo abusado, lo primero que tiene que hacer es una consulta con su pediatra para comprobar si hay indicadores físicos -los que no siempre están presentes porque el abuso sexual no se reduce solo a la penetración, también hay tocamiento, obligar al niño a presenciar relaciones sexuales adultas, pornografía, tomarle fotografías desnudos, etc.- y también la consulta con un terapeuta especializado en abuso sexual infantil, porque no todos lo están y es muy importante que se conozcan muy bien las características propias que tiene este fenómeno para no desestimar ningún indicador.

– Tenemos conocimiento que muchas veces hay denuncias de chicos que son desestimadas por la Justicia debido a que los jueces no les creen. ¿Por qué?

– Según las estadísticas, de cada 1.000 casos de abuso sexual 100 se denuncian y solo 1 llega a condenarse. Esto ocurre porque las víctimas pasan por tantas instancias de revictimización -esto quiere decir volver a contar muchas veces lo que les sucedió, sentir que nadie les cree, que se ponen en duda sus relatos, nuevas revisiones médicas una y otra vez, cámara Gesell, etc.- y es común que terminen retractándose, diciendo que tal vez les pareció que les pasaba eso, que no era tan así, que mintieron, que lo inventaron, etc. Y los abogados y jueces no tienen la preparación necesaria en abuso sexual infantil y desestiman indicadores y características propias del fenómeno, perjudicando a la víctima como por ejemplo cuando los abogados defensores de los abusadores utilizan el falso SAP -síndrome de alienación parental: culpar a la madre de “llenarle” la cabeza al niño para perjudicar al padre, sobre todo si están separados- como herramienta y exigen la revinculación del niño con su abusador. Por este motivo es que todos los abogados y jueces deberían capacitarse en abuso sexual infantil, un delito recortado del resto que tiene características propias.

Familia y contención
– ¿Por qué muchas veces en el interior del núcleo familiar tampoco se le cree?

– Muchas veces en el interior del núcleo familiar no se les cree porque saben que entrarán en una crisis inevitable (las separaciones, los reproches, las condenas, el temor de las sanciones judiciales, la vergüenza, etc.). La madre cualquiera sea la vía por la que tome conocimiento será la primera en entrar en crisis al no poder creer que su pareja (padre o no de su hijo/a) fue capaz de semejante hecho. Vemos entonces madres que no pueden creer a sus hijos (aunque la mayoría termine denunciando los abusos), padres que niegan toda responsabilidad e hijos que se acusan de todo o se desdicen súbitamente. Una contención adecuada y sostenida desde el comienzo, tanto para la madre como para la víctima, creara las condiciones mínimas necesarias para enfrentar el problema.

– ¿Qué consejos le das a la familia que esté pasando por una situación de abuso?
– El consejo que les daría a todos los padres es que nunca desestimen el relato que el niño pueda hacer, que muchas veces puede ser inconsistente, contradictorio, ya que según la edad en la que se encuentre el niño y teniendo en cuenta el daño psíquico por el que está pasando, contará los hechos como pueda, no como nosotros como adultos pretendamos, y busque ayuda de inmediato, tratando siempre de contactar profesionales, psicólogos, operadores, abogados, etc., que estén especializados en este tema para asegurarse que conocen perfectamente las características propias de este fenómeno y tener una intervención adecuada y respetuosa.

“Cuando la madre o el padre sospecha que un niño está siendo abusado, lo primero que tiene que hacer es una consulta con su pediatra para comprobar si hay indicadores físicos -los que no siempre están presentes- y también la consulta con un terapeuta especializado en abuso sexual infantil”.

Mirador Provincial


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