HomeVenado TuertoESTE DOMINGO EL JET CHECOSLOVACO SE HIZO SENTIR EN LA CIUDAD

Aero L-29, ícono de la Guerra Fría, en los cielos venadenses

El Aero L-29 Delfín, propiedad del bonaerense Alberto Pol, viajó el fin de semana a Venado Tuerto para realizar vuelos de instrucción con un piloto local. La notable aeronave, que participó en el festival Venado Vuela de octubre de 2018, fue usada décadas atrás como entrenador para el combate aéreo. Y atesora una rica historia de los tiempos de la Guerra Fría.

Compartir en:

Seguramente cientos de venadenses se habrán sorprendido desde el mediodía de este domingo por el sonido atronador de un avión que atravesó la ciudad en varias oportunidades. El mismo no es un desconocido para la región, sino que participó en festivales organizados por el Aeroclub en el Aeródromo “Tomás Brendan Kenny”, y también en encuentros aéreos en Villa Cañás.

La aeronave es nada menos que un Aero L-29 Delfín, propiedad del piloto oriundo de Carlos Casares, Alberto Pol, una de las atracciones del festival “Venado Vuela” (ver video) organizado a mediados de octubre de 2018. Y que este domingo surcó varias veces los cielos venadenses, con centro de operaciones en la estación aérea municipal, en principio, -según trascendió este lunes- con motivo de vuelos de instrucción de un piloto de nuestra ciudad.

Tablero del poderoso avión a reacción que desarrolla velocidades de hasta 800 km/h.

El Aero L-29 es un avión de reacción (creado con objetivos de entrenamiento militar para el combate aéreo) fabricado en Checoslovaquia para las naciones del Pacto de Varsovia -en el período de la Guerra Fría-, y que reemplazó a los Mig 15 y Mig 17 F de origen ruso. “La Fuerza Aérea soviética compró 3.500 unidades a la fábrica checa Aero Vodochody y los volaron desde 1966 hasta 1977”, comentó Pol a este cronista. “Cuando se dejan de usar como entrenadores pasan a formar parte de diversas fuerzas aéreas y, por ejemplo, los L-29 fueron usados en el bombardeo egipcio a Israel (Yon Kippur) y más adelante los utiliza Saddam Hussein, que tenía 100 unidades, para arrojar bombas químicas a los kurdos en Afganistán. Luego -continuó- se volvieron obsoletos y pasaron a manos privadas. Estimo que quedarán unos 50 aviones L-29 en el mundo y éste es el único en Sudamérica. Yo lo compré en California, Estados Unidos, y lo trasladé a Uruguay, hasta que conseguí el permiso de la Fuerza Aérea Argentina para matricularlo como experimental”, reseñó el también dueño del imponente biplano ruso Antonov, la otra gran atracción de aquel fin de semana largo en el festival “Venado Vuela”. “Son aviones de costo operativo muy alto, ya que consumen 800 litros de combustible por hora y desarrollan una velocidad máxima de 800 km/h”, describió Alberto Pol, destacando que “es muy divertido volar el jet y disfrutamos mucho en estos shows”.

(FOTOS GENTILEZA OSCAR RAPALIN)

“Son aviones de costo operativo muy alto, ya que consumen 800 litros de combustible por hora y desarrollan una velocidad máxima de 800 km/h”, describió Alberto Pol.

Compartir en:

jfranco@sur24.com.ar

Comentarios

Comentarios cerrados por el momento.

error: Contenido protegido.