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Dura carta de un médico radicado en Rufino: “Conocemos la muerte de cerca y le seguimos dando pelea”

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A través de una extensa reflexión en su perfil de Facebook, el médico Martín Juárez, dio cuenta de la saturación del sistema de salud en el sur provincial. El profesional aseguró que “aún agotados”, van a seguir dando todo para ayudar a los enfermos a salir adelante.

“Hay un equipo de trabajo que desde el día cero sabe con qué recursos cuenta y que no da más. Éramos los primeros que no queríamos llegar a esta situación. Pero sabíamos que era posible. Colapsaron los sistemas de salud de países de primer mundo. ¿En serio creían que se podía cambiar la suerte de nuestro deficiente sistema de salud?”, indicó Juárez.

“Lamento desilusionarlos, pero no. Y no queríamos llegar a esta situación porque conocemos la muerte bien de cerca. Nos codeamos con ella todos los putos días. Y nos arrasa. Hay días que nos arrasa. Pero seguimos. Le seguimos dando pelea”.

Juárez, admitió que “no sé aún cómo ni de dónde seguimos sacando fuerzas para seguir estando ahí” pero que de igual modo “vamos a seguir estando”. Además, ironizó respecto de los “genios catedráticos recientemente graduados en COVID vía Google” y les pidió “tranquilidad” porque si mañana necesitas atención, “vas a tener un equipo de salud que aunque agotado, va a hacer lo necesario para que te sientas bien. Haremos lo que se pueda”.

Falta mucho

El doctor, nacido en el pueblo de Carmen, afirmó que “de la puerta para afuera se seguirá discutiendo de política, de las medidas, de las restricciones, de las libertades individuales” y que “habrá gente que nunca tocó un libro de medicina” dando explicaciones sobre qué contagia y qué no. “Dando cátedra de qué es saludable y qué no. Habrá gente que seguirá diciendo que esto es solo una gripe y descreerá de todo lo que diga hasta el médico más calificado del mundo”, amplió.

Y siguió: “Habrá gente que seguirá anteponiendo lo que se le cante, delante de la salud. Yo los veo. Los leo y los escucho. Hace más de un año. A muchos los vi caer internados, vi el temor en sus miradas cuando se dieron cuenta que esto no era una joda”.

“Los vi insultar -continuó- al pobre enfermero o médico que hace 8 horas está envuelto en una bolsa y que respira atrás de un barbijo porque no lo atienden rápido. Los veo llorar desesperados y con una angustia galopante cuando un familiar está internado y no pueden acompañarlo. Y lo peor de todo es que me falta mucho por ver todavía”.

Finalmente, cerró: “Entonces, debatan, marchen, reclamen, hagan lo que crean necesario que tengan que hacer y lo que deje tranquila su conciencia. Pero si mañana les toca caer internado a ustedes o algún familiar y no tenemos recursos para atenderlos, los quiero tranquilos, de brazos cruzados, aguantando a la par de los que laburamos en salud y venimos sosteniendo toda esta mierda. Porque ahí estamos nosotros. En la trinchera no hay ningún político para que puedas insultar. No hay nadie a quien echarle la culpa”.

 


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