HomeVenado TuertoJUSTICIERO RECONOCIMIENTO A TRABAJADORAS DE LA SALUD

Las mujeres empiezan a recuperar el terreno perdido en la nomenclatura venadense

Con la incorporación de la bioquímica Sara Kurman y la enfermera Inés Barros a su nomenclatura, Venado Tuerto alcanza sólo 19 mujeres distinguidas con el nombre de calles y espacios públicos. Con perspectiva de género, la Comisión de Nomenclatura se propuso corregir poco a poco esta desigualdad heredada de épocas de exacerbada cultura patriarcal.

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Esta semana, en el marco del Día Internacional de la Enfermería, que se celebra cada 12 de mayo, se dio singular realce a la reciente sanción de la ordenanza Nº 5311/21, que dispone nominar con el nombre de “Inés Beatriz Barros” a la calle pública “A”, paralela a Alfonsina Storni y Roberto Cavanagh, atravesada por calle Masneri, y con el nombre de “Sara Kurman” a la calle pública “B”, paralela a Lola Mora y Alfonsina Storni, también atravesada por Masneri. Ambas arterias se sitúan en el Polo View, frente el centenario Polo Club, y sus nuevas denominaciones son el fruto de trabajosas gestiones de la Comisión de Nomenclatura y la comisión de vecinos del coqueto complejo habitacional.

Desde la Comisión de Nomenclatura, coordinada por la profesora Alejandra García, aseguran que la iniciativa “apunta a corregir la marginación de la mujer en los nombres de las calles” y que “la propuesta busca colaborar desde el barrio en el reconocimiento y empoderamiento de la mujer que, gratamente, de una vez por todas, ha venido a quedarse, cambiando estructuras, formas de pensar y dejando de lado discriminaciones sin sentido sostenidas por las supuestas diferencias de género”.

En este caso, a sugerencia de la Comisión de Nomenclatura y los vecinos del barrio, decidieron reducir el campo de búsqueda a la salud, como una forma de reconocimiento a la labor de la medicina en la pandemia, justificando así el homenaje a la enfermera Inés Beatriz Barros y la bioquímica Sara Kurman.

En la actualidad hay al menos otras cinco calles por bautizar, y el objetivo es que otras mujeres venadenses o vinculadas con la ciudad sean las reconocidas en la futura nomenclatura. Sin embargo, un aspecto que debe mejorar es el ritmo de elaboración de la cartelería, “bastante más lento que el de los nombramientos”, con lo cual se demoran no sólo los homenajes, sino también el ordenamiento de la ciudad.

Barros y Kurman, otra vez juntas 

Sara Kurman, bioquímica.

Inés Beatriz Barros, enfermera.

Sara Kurman, a comienzos de la década del ‘50, ingresa en el servicio de Bioquímica del Hospital Gutiérrez y se dedica a organizar el sector de Hemoterapia. Además, fue la iniciadora del Banco de Dadores de Sangre y personalmente se dedicaba a supervisar miles de transfusiones, con la invalorable ayuda de las enfermeras Inés Barros y Lidia Ricart, entre otras.

Inés Beatriz Barros, nacida en Venado Tuerto en el seno de una familia de ferroviarios, desde muy joven comenzó a desarrollar la tarea de enfermera en el Hospital Gutiérrez. También se desempeñó en el Sanatorio Castelli, en el área de Hemoterapia, junto a la bioquímica Sara Kurman. Una vez jubilada como jefa de la Sala de Niños del Hospital, se desempeñó como instrumentista en el viejo Sanatorio Santa Fe, donde funcionó hasta hace días el Geriátrico Santa Fe.

En este proceso sobresale una anécdota contada a Sur24 por la presidenta de la Comisión de Nomenclatura, Alejandra García: “Nosotros trasladamos algunos nombres de enfermeras y médicas de la ciudad a la comisión vecinal del Polo View para que ellos decidieran, y luego de debatirlo optaron por Sara Kurman e Inés Barrios, y recién después descubrimos que ambas habían trabajado juntas en el Hospital y en el Castelli en el área de transfusiones”.

Con perspectiva de género

En los últimos tiempos, la Comisión de Nomenclatura local -organismo asesor del Concejo- está afianzando una línea de trabajo que, desde una perspectiva de género, se propone el rescate de mujeres destacadas a lo largo de los 137 años de historia de la ciudad.

Para dimensionar esa necesidad basta con señalar que de las aproximadamente 336 calles del área urbana, sin incluir otros espacios, incluyendo las recientes incorporaciones, 10 tienen nombre de mujer, y sólo cinco de ellas son nativas o ligadas a la ciudad por sus actividades. Y entre plazas y plazoletas se cuentan otras ocho damas, cuatro de ellas con actuación en Venado, a las que debe sumarse Yolanda Cantoni, cuyo nombre se impuso a la pista de atletismo del Parque Municipal Manuel Belgrano. Así, entre varios centenares de calles, plazas y espacios públicos en general, la nomenclatura del distrito sólo incluye 19 mujeres y apenas 10 con trayectoria en esta ciudad.

Tres de las 22 calles del trazado original de la ciudad tenían nombre de mujer.

Más adelante, definió García que “la mujer permaneció largo tiempo invisibilizada por el relato histórico oficial y patriarcal”. Y consideró que la profundización del capitalismo estableció al hombre en las fábricas y a las mujeres en el rol de amas de casa. Aunque, en simultáneo con esos sucesos, sobre finales del siglo XIX, Casey impuso nombre de mujer a tres de las 22 calles del pueblo que se extendía entre las actuales Mitre, Brown, Lisandro de la Torre y España. Son ellas María, Inés y Catalina. Las dos primeras presuntamente la madre y la esposa del fundador de la ciudad, y la tercera calle sería en honor a la precursora de la Congregación de las Hermanas de la Misericordia.

Sin embargo, ese plano original de 1884 desapareció en pocos años, pues con los festejos del Centenario, en 1910, se proyecta desde la Nación una fuerte prédica nacionalista ante el temor de una pérdida de identidad por la masiva inmigración. “En Venado, en el marco de una comisión pro-festejos, el 19 de mayo de 1910 se cambian todas las calles del plano primitivo para imponer nombres ligados a los héroes fundacionales y las batallas de la emancipación, desapareciendo todas las nominaciones femeninas. Desde ese entonces transcurren más de 70 años sin calles con nombre de mujer, con excepción del breve lapso en que la actual avenida Hipólito Yrigoyen se llamó Eva Perón, a partir de 1952, a los pocos días de su fallecimiento. Y tres años después, en octubre del ‘55, con el Golpe de la ‘Revolución Libertadora’ volvió a denominarse avenida Independencia”, precisó la investigadora. “Aunque suene increíble, salvo esos tres años de Eva Perón, no hubo nombres de mujer desde 1910 hasta 1982, cuando se instituyó una plazoleta como Rosario Vera Peñaloza”, puntualizó, agregando que en 1890, con la llegada del Ferrocarril, se fundó en sus adyacencias el “pueblo nuevo”, con un plano cuyas calles no incluían nombres de mujer y estaba separado por chacras del trazado original (“pueblo viejo”) de Casey.

A partir de la recuperación de la democracia a fines del ’83, y sobre todo desde la conformación de la Comisión de Nomenclatura, en el ’86, son unas cuantas las calles y espacios públicos en general que adquirieron denominación femenina. Y si bien se dio un paso adelante respecto de las épocas de absoluta invisibilidad de la mujer, todavía son muy escasos los reconocimientos en relación con la trascendencia de tantas de ellas en el desarrollo de la ciudad.

Sólo 19 mujeres reconocidas

Calles: Alicia Moreau, Eva Perón, Alfonsina Storni, Madre Teresa de Calcuta, Lola Mora y las ‘locales’ Sara Kurman, Inés Barros, Mirley Avalis, Norah Wade de Basualdo y Rosa Alarcón de Larriera (las dos últimas con el apellido de sus respectivos esposos en los nomencladores).

Plazas y plazoletas: Rosario Vera Peñaloza, “Machaca” Güemes, Juana Azurduy, María Remedios del Valle y las ‘locales’ Letizia Battaglia, Dolores Molina, Cecilia Hegarthy y Teresita Campos.

Pista de atletismo del Parque Municipal Manuel Belgrano: la venadense Yolanda Cantoni.

 

 

 

 

 

 

 

 


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