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Restricciones: horas de tregua entre la Provincia y los intendentes

La Casa Gris hizo algunas concesiones en las medidas restrictivas para descomprimir la presión de intendentes y jefes comunales que, a su vez, sienten el asedio de los afectados en la puerta de sus despachos. La Provincia aclara que no hay que medir contagios u ocupación de camas por distrito ni por departamento, sino desde una perspectiva provincial.

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La cronología de los hechos determina que en la noche del último martes, tras la reunión virtual entre los principales ministros del gobernador Omar Perotti y los intendentes -incluido el venadense Leonel Chiarella- y presidentes comunales, el gobierno provincial ratificó el decreto del sábado 8, aunque luego anunció una flexibilización en las restricciones para el entrenamiento en clubes y la actividad física individual al aire libre.

Juan Manuel Pusineri, ministro de Trabajo de Santa Fe.

Ayer, el ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Juan Manuel Pusineri, aseguró que “tenemos el acompañamiento de las autoridades locales (municipales y comunales) para el control, la ejecución y cumplimiento de las decisiones tomadas desde el día sábado, no solamente porque tiene que ver con este esquema de responsabilidades jurídicas como gobierno provincial y como gobierno local, sino también porque existe un convencimiento referido a la necesidad de desplegar políticas coyunturales que nos permitan bajar la curva de contagios y así liberar o aliviar el sistema sanitario”.

La sensación es que el funcionario perottista pecó de exceso de optimismo al suponer alineados a todos los intendentes y jefes comunales, que por estas horas soportan el asedio de los protagonistas de las actividades alcanzadas por el decreto que regirá hasta el viernes 21 de mayo, y que no se conforman con las promesas de asistencia económica para atenuar la suspensión de sus servicios.

Sin embargo, es cierto que los mandatarios de municipios y comunas, luego de dicha ratificación, evitaron una escalada de beligerancia. En nuestra ciudad, Chiarella ya había lo suyo el último domingo con un pedido de revisión de las restricciones a la Casa Gris, a la par de muchos de sus colegas, todos los cuales recibieron la citada negativa. En principio, la estrategia de San Martín y Marconi, al menos hasta las primeras horas de la tarde de este jueves, es adoptar una actitud intermedia: no abundar en los reclamos institucionales ni tampoco exteriorizar un apoyo entusiasta a las resoluciones provinciales.

En paralelo al mayor sosiego que deben observar los gobernantes con responsabilidades ejecutivas, los legisladores del Frente Progresista, Cívico y Social amplificaron las voces en sus ámbitos de incumbencia para contener los reclamos que abarcan desde gimnasios hasta iglesias. Así lo hizo el senador provincial Lisandro Enrico, quien advirtió que “el deporte es sinónimo de salud” y apuntaló el pedido de revisiones basado en la “tendencia descendente en los casos positivos de Covid”. Y en la misma línea se pronunciaron este miércoles en el Concejo Municipal los ediles alineados con el oficialismo, que impulsaron un proyecto de resolución con el mismo cometido, aunque no pasó a votación, sino que a pedido del bloque justicialista quedó a la espera de una definición del plenario de concejales en función de “novedades” que podrían llegar hoy mismo desde la Casa Gris. Tanto es así que el delegado regional del Ministerio de Seguridad provincial, Sergio Maidana, divulgó esta mañana una flexibilización para los gimnasios, por fuera del decreto, a los que se les permite reanudar legalmente la actividad al aire libre, si es que disponen de esa superficie en sus propias instalaciones, o bien en espacios públicos (plazas y parques), previo aval municipal.

Choques políticos

Así como las discrepancias en la gestión de la pandemia se hicieron públicas y notorias entre la Casa Rosada y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), lo mismo ocurre hoy entre la Casa Gris y los gobiernos locales. Algunos las atribuyen a motivaciones ideológicas y hasta electoralistas; otros las atacan comparando las rigurosas restricciones en ciertas actividades con la permisividad de los fines de semana en los espacios públicos. Pero la novedad de la segunda ola, introducida como nunca antes en el discurso de los ministros provinciales, es el de la integralidad del sistema de salud santafesino. En este sentido, el ministro Pusineri apeló esta semana a “la solidaridad y el entendimiento de cómo funciona el sistema sanitario” y agregó: “No existe la posibilidad de que una comuna diga ‘en mi localidad tenemos pocos casos’ o ‘en mi localidad no pasa nada’, porque hay un esquema de derivación hacia las grandes ciudades que tienen un porcentaje de gente que no es oriunda ni de Santa Fe de ni de Rosario ni de las otras ciudades que tienen centros médicos (NdR: como es el caso del Hospital Gutiérrez), sino que son derivaciones del resto de la provincia”.

 

“No existe la posibilidad de que una comuna diga ‘en mi localidad tenemos pocos casos’ o ‘en mi localidad no pasa nada’, porque hay un esquema de derivación hacia las grandes ciudades que tienen un porcentaje de gente que no es oriunda ni de Santa Fe de ni de Rosario ni de las otras ciudades que tienen centros médicos…”

 

Tal vez a la Casa Gris le faltó mayor énfasis en la comunicación pública de este fenómeno que es propio de la segunda ola de coronavirus, porque en la primera ola al centro médico de alta complejidad de Santa Fe y Espora sólo llegaban pacientes del sur-sur santafesino. Ahora son frecuentes las derivaciones desde puntos más distantes de la provincia, y desde esa perspectiva los funcionarios de Perotti intentan refutar el argumento opositor de los casos positivos bajo control en Venado Tuerto, aun cuando no sucede lo mismo en otras localidades del departamento General López por estos días.

Mientras tanto, en la política real subyace una lógica impuesta por la Casa Rosada, y cuya línea bajó con absoluta firmeza a las provincias de su mismo signo político, como Santa Fe: con la economía sin oxígeno, el objetivo en la fase preelectoral es hacerse fuerte en la gestión de la pandemia, en apurar la vacunación, en evitar el colapso de hospitales, ejerciendo el fino equilibrio de suspender actividades sin reprimir los incumplimientos a sus propias resoluciones; por su parte, la oposición, más predispuesta a entrelazar salud y economía, acelera la ambulancia y acude en auxilio del tendal de restringidos que Nación y Provincia dejarán sin poder atender a la vera del camino.

 

 

 

 


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