HomeCulturaMITO URBANO LLEVADO AL CINE

Hugo Grosso y Luis Machín comenzaron a rodar un film de perros suicidas

Contra viento y marea de pandemia, la ciudad de Rosario respira nuevos aires de nueva normalidad con la buena noticia de que el pasado lunes 7 de junio comenzó a rodarse nuevamente un film local del cineasta Hugo Grosso, que retoma el mito urbano que desde los ’90 una serie de perros saltan al vacío sobre el túnel del parque España.

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La historia de “Perros del viento”, como se llama el film en cuestión, tiene todos los condimentos: el misterio de un mito lleno de hipótesis desde la mística a la más científica, un amor inconcluso que vuelve del pasado, la reflexión sobre lo instintivo y lo racional, y de hasta dónde puede un hombre animalizarse.

En la trama, un guionista de un programa de tv español decide regresar a su ciudad para investigar el extraño fenómeno de los perros suicidas, y allí algo lo lleva a especular con el amor pendiente que dejó hace muchos años atrás. Las pulsiones del regreso, un viento inaudible que convoca a los canes, y un camino que se vuelve cada vez más primitivo para todos los protagonistas, en vertiginosos días al límite de saltar al vacío, atraídos por una tempestad interior.

En diálogo con Mirador Provincial, el director y guionista Hugo Grosso relató sobre la extraña experiencia de rodar en plena pandemia, sobre la curiosidad que despierta el mito de los canes suicidas, y de las expectativas para el estreno que se espera para el año entrante.

“Hay un interés del rosarino en saber qué lleva a los perros a tirarse, y a medida que se enteran que estamos filmando, me llaman más para dar su testimonio o experiencia, y eso es hermoso. Pero aunque soy documentalista, y en origen pensaba que así lo fuera, la historia no deja de ser una ficción que pone el mito en un contexto”, aclaró de primeras.

La filmación comenzó el pasado lunes y continúa hasta el 2 de julio, por lo que son 19 días de rodaje en que todo el equipo técnico y actoral se la pasa “rociándose en alcohol cada media hora, con barbijos puestos hasta el momento de filmar, y si se necesita más cercanía hasta se usan máscaras”, detalló. Hay un asistente especial dedicado a la sanitización constante, y otro que se encarga de la salud de todos los miembros, con un hisopado semanal para todos, que “por fortuna al momento salieron todos negativos”.

Los equipos trabajan con burbujas, para evitar si sucede una baja por aislamiento o contagio, perder a todo el equipo. Y aún con todas estas reglas estrictas, Grosso calificó esto como “un soplo de aire puro filmar esta historia que era tan esperada y que iba a comenzar en marzo del 2020, y ahora si bien entiendo la queja de los médicos porque estamos 12 horas con barbijos puestos, es realmente hermoso poder realizar esta película con un equipo tan lindo y variado en edades y con paridad de género”.

Es que para concretar este film, Grosso y Machín esperaron nada menos que diez años, explicó: “En un comienzo entrevisté a muchas personas para un documental porque me fascinaba el tema de los perros suicidas, y después pensé en la historia de amor ficcional. Siempre me gusta tomar algo de lo real para inventar. En ese entonces me reuní con Luis en la Buena Medida, donde le conté mi idea de que a una mujer se le cae el perro y de ahí se desata la historia, y le dije que imaginaba a su esposa, Gilda, para el personaje. Se copó enseguida, quiso ser el hombre de esa historia de amor, y desde entonces cada vez que hablábamos me preguntaba si había avanzado con ese guión. En 2015 fue la primera versión, que fue aceptada por el INCAA por lo que será de interés y tendrá exhibición en los cines nacionales. Así que después fue el tiempo en conseguir los recursos, y con todo el elenco, debimos cancelar el rodaje por la pandemia”.

Ahora con ciertas flexibilizaciones que permitieron avanzar, y con los plazos que debe cumplir la película, fue el momento para concretar el rodaje, que ya avanzó en varias locaciones públicas y casas privadas de la ciudad. “Afortunadamente casi todo el equipo original de entonces pudo sumarse nuevamente, y es una experiencia muy linda, donde los grandes aprendemos de gente muy joven y casi todos son rosarinos, muchos de ellos ex alumnos míos de la Escuela de Cine EPCTV”, aseguró con orgullo.

En el argumento, el realizador rosarino precisó que “es una historia muy humana porque se trata de un ideal del pasado no resuelto, que vuelve y debe cicatrizar, como cuando un perro instintivamente se soba las heridas para cicatrizar”.

En el rol del amigo de Luis Machín se encuentra el actor uruguayo Roberto Suárez, quien no conocía este mito urbano, y al leer el guión se sorprendió con la creatividad del asunto, y “cuando vino no podía creer que era basado en un mito, y nos dijo ‘ustedes los rosarinos son mentirosos o están todos locos’, y nos reímos mucho”, recordó Grosso.

Filmar en tiempos de pandemia cuesta alrededor de dos millones más de pesos del presupuesto estimado, aseguró Hugo Grosso, por el costo que conlleva el personal de control, los materiales descartables, y el tiempo de más que lleva cada toma, si se considera que “cada actor cuando antes era maquillado, vestido y puesto el micrófono a la vez, ahora debe hacer cada paso por separado y le lleva unos 40 minutos antes de rodar. Si se llega a caer el corbatero, es una situación: el asistente de control lo debe sanitizar, y es volver a colocárselo con las normas de seguridad”, ejemplificó.

Una escena que resultó muy cómica fue cuando filmaron en el túnel bajo el parque, ya que un asistente debía filmar desde dentro del baúl de un vehículo, con barbijo y máscara puesta. “Cuando salió del baúl tenía toda la máscara empañada el pobre flaco, fue increíble la destreza con la que trabajó ahí adentro. El cine tiene esa adrenalina desde siempre, de resolver lo técnico con creatividad”, recordó.

A pesar de estas cuestiones engorrosas, Grosso se mantiene optimista de culminar el film para fines de este año, para llevarlo en un circuito por varios festivales del mundo, y luego la expectativa es de realizar el estreno en las salas de cine para 2022.

Sobre los distintos mitos que rondan a los perros del viento

Grosso destacó que a través de veterinarios conocidos y empleados del parque España sigue enterándose que cada tanto ocurre nuevamente una caída de un perro, y que por ejemplo el ex concejal Carlos Cossia le precisó que “tiene que ver con la confusión de su vista al horizonte, que no ven que abajo hay un vacío y siguen de largo. Y pienso que no por nada allí hay una baranda de contención”.

También aseguró haber dialogado con un especialista en acústica, quien le precisó que puede ocurrir por las vibraciones de los motores de los barcos anclados en el río, así como el ruido de los escapes de los autos al entrar al túnel. “También pienso en la alta latitud visual que tienen los perros, que quizás el sol en algún horario les hace un reflejo enceguecedor con el río”.

La teoría más esotérica habla de que en Rosario habría un portal hacia otra dimensión, y sobre ésta, a Grosso llegaron versiones algo increíbles de que “por eso el nombre del shopping ubicado en el barrio La Florida. Pienso que esa es una teoría que se suma ahora a las que hubo en los años ’90, producida por efecto de las nuevas series y películas, algo como la idea que propone Stranger Things. Para eso habrá que pensar el argumento de una nueva película”, bromeó.

Reparto y equipo técnico

Actores: Luis Machín, Gilda Scarpetta, Roberto Suárez (Uruguay), Carlos Portaluppi, Estrella Zapatero (España) y Lorenzo Machín. Sumados a los locales: Roberto Moyano, Claudio Danterre, Juan Nemirovsky, Mirta Maurizi, Gustavo Guirado, Adriana Sabbioni, Analía Troiano, Miguel Bosco, Milagros Alarcón, Gustavo Sacconi, Belén López Medina, Miranda Postiglione, entre otros.
Guión y dirección: Hugo Grosso.
Producción ejecutiva: Milagros Alarcón.
Dirección de fotografía: Marcos Garfagnoli.
Dirección de arte: Cecilia Correnti.
Dirección musical: Carlos Casazza.
Dirección de sonido: Tomás Grimaldi.
Jefa de producción: Pamela Carlino.
Asistencia de dirección: María Elia Rodríguez.
Vestuario: Mercedes Colombo.
Maquillaje: Florencia Brid.
Montaje: Verónica Rossi.


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