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Silvia Casadey: de Sancti Spiritu a Estados Unidos para llevar sus conocimientos a una multinacional

Radicada en Hudson (Wisconsin), llegó a la firma 3M en el 2005.

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Hace casi 20 años, la analista de Sistemas, Silvia Casadey dejaba atrás su vida en Sancti Spiritu para probar suerte en Estados Unidos. Lo que empezó como una experiencia de meses para trabajar y aprender el idioma, se terminó convirtiendo una carrera soñada: ser empleada de 3M (Minnesota Mining and Manufacturing Company), una multinacional estadounidense dedicada a investigar, desarrollar, manufacturar y comercializar tecnologías diversificadas, ofreciendo productos y servicios en diversas áreas tales como el equipamiento industrial, uno de sus fuertes.

Por la pandemia y cuestiones familiares, se encuentra en el sur provincial, pero sin descuidar sus tareas. Hoy está a cargo del área que se ocupa de intranet donde ingresan los empleados. Alli se encarga la experiencia de los usuarios, para entrevistarlos y asegurarse que el sitio donde acceden sea de fácil uso e intuitivo, entre otros aspectos. “Además, investigar acerca de nuevas herramientas de comunicación y cuáles son las ultimas tecnologías aplicadas a ellas”, contó a Sur 24.

Su camino previo en Santa Fe, la llevó a estudiar en Rufino, trabajar en Sancti Spiritu (en una empresa cerealera y en la Escuela Fiscal) y también en el Centro Agrotécnico Regional de Venado Tuerto (CAR), que fue la puerta de entrada a Norteamérica. “Llegué a Venado en el 2001 como profesora de computación. A fines del 2001 la institución recibió un ofrecimiento para profesores. Era un programa invitaba a trabajar y aprender el idioma unos meses en Estados Unidos. Me anoté y como ya tenía una base de inglés, fui aceptada”, recordó.

Literalmente, para arrancar tuvo que arremangarse. El trabajo al cual llegó en ese entonces por el programa era en un vivero. Estiró su permanencia por un año porque además de trabajar en la tierra, con los sistemas de riego y cargar macetas, también aprendía sobre la cultura americana, interactuar, tejer lazos e incluirse.

“Estados Unidos me enamoró desde el principio. Me encantó el respeto, el orden y la organización. Aunque extrañaba la calidez nuestra, la simpleza y el conocernos. No está todo tan medido. Allá son muy organizados, incluso las vidas personales. Hay mucha variedad de todo, una mezcla de culturas y un conglomerado impensado. En tecnología tenés todo lo que alguna vez hubieses soñado. Eso para mi área era muy atractivo”.

Un mundo puertas adentro

Silvia pudo homologar en USA materias de su formación en Argentina, estudió y consiguió en 2005 un título universitario en Sistemas de Información. A través de una agencia de empleo, concretó una primera entrevista en 3M –al lugar que quería llegar-, pero no resultó. “Me volvieron a llamar para otro puesto y así empecé. Si había un lugar donde trabajar, era en una empresa de ese calibre que me sirva de experiencia”, sostuvo.

“No sabía dónde me metía. Es una empresa enorme. Es la casa central. Me encontré con las barreras del inglés que no conocía hasta el momento, además de las exigencias de estar en un lugar como ese. Tengo que trabajar y estudiar constantemente. Te da mucha apertura porque al ser global estas en contacto con gente de todo el mundo. Eso es muy lindo”, describió.

Silvia, arrancó como programadora de páginas web, siendo parte de un equipo y un departamento. Luego fue supervisora de programadores. En el camino, le fueron marcando oportunidades para seguir creciendo en su área.

“Tengo que capacitarme constantemente y me demanda mucho tiempo de investigación. Es fantástico poder colaborar (por ejemplo) con Microsoft en las nuevas tecnologías en las que están trabajando”, valoró. Reconoce que llegar a los lugares tan impensados, “no depende de donde vengas” ni “cuánto tengas” o “quién seas”. Y que las cosas se van dando por la honestidad, sacrificio, pasión y perseverancia. En suma, se puede.

“Yo vengo de una familia trabajadora. Me fui con el pasaje y subsistí trabajando. No quiere decir que por estar ahí uno es mejor. Todos ponemos lo mejor de nosotros, pero en distintitos lugares”, remarcó.

Ponderó que “tenemos la misma capacidad” para alcanzar metas y que los que tienen la ilusión de irse, confíen. “Necesitan las ganas de crecer, estudiar y bancarse estar lejos”.  “Soy feliz porque tengo la certeza de estar en el camino correcto y que elegí”, cerró parafraseando a Jorge Bucay.


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prodriguez@sur24.com.ar

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