HomeCulturaLos Abuelos de la Nada

El universo propio de Gato Azul Peralta

En entrevista íntima, el músico Gato Azul recuerda las memorias más profundas de su infancia. El significado de esa niñez con su padre Miguel Abuelo y sostiene que en momentos de incertidumbre de pandemia, es clave esta frase que este decía: "que no descienda el nivel de esta comedia".

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Gisela Mesa (Mirador Provincial)

Los Abuelos de la Nada son un estandarte en la música nacional e internacional. Recuerdo que tenía 12 años cuando mi madre ponía un casette de “Los abuelitos”, así le decía. Imposible no haber crecido cantando temas como Himnos de mi corazón o Costumbres Argentinas.

Mirador entrevistó al músico Gato Azul, hijo del legendario Miguel Abuelo para conocer la intimidad de su niñez y qué rescata hoy de esa infancia entre giras, letras y música.

– ¿Qué recordás de tu infancia?
– Mi infancia fue media rara, atípica lógicamente. Muchas experiencias sobre todo, quizás algún recuerdo triste, pero nada más. Yo vine a la Argentina antes que mi familia, antes que mi papá y mi mamá, vine con mi abuela polaca y mi abuelo. Pasé años maravillosos con ellos, después con mi papá también viví una infancia muy linda, con mi viejo la verdad la pasaba muy bien, muchos recuerdos lindos.

– ¿Qué sabidurías te inculcaron Miguel Abuelo y Krisha Bogdan?
– Con mi mamá no tuve mucho trato, nunca tuve mucha conexión. Miguel, creo que me dejó la sabiduría de vivir mis propias experiencias, siempre me dejó ser libre (no es muy recomendable igual), éramos una familia especial, con él si tenía una conexión muy cercana y particular. De chiquito me dejaba hacer lo que quisiera, en otras palabras, que me curta; yo iba a la esquina del sol, tenía todos los pelos parados onda punk, viajaba solo en tren, era muy independiente la verdad.

– ¿Cómo afectó la pandemia en tu vida personal?

– La pandemia creo que nos afectó a todos a la cabeza, por más bien que estés. Por suerte tengo una casa grande que estoy arreglando, eso me mantuvo ocupado y despejado. Creo que sí me afectó sobre todo en el tema laboral, justo relanzábamos los Abuelos de la Nada y teníamos una gira internacional y cuando volvimos de Brasil, al día siguiente, cerraron las fronteras. Para mí fue un bajón porque tenía las expectativas muy altas, pero bueno. Extraño mucho poder encontrarme con mis amigos, poder verlos, las visitas habituales a las que uno se acostumbra.

– ¿Pesa mucho ser hijo de Miguel Abuelo?
– A mí no me pesa ser el hijo de Miguel Abuelo, es increíble, pero no es algo que me pese. Siempre digo que si reencarnara, me gustaría reencarnar siendo el hijo de Miguel de nuevo. A veces es un poco hincha pelotas, pero siempre los recuerdos que todos tienen son recuerdos lindos, todos los que me reconocen como el hijo de Miguel me dicen cosas maravillosas y aunque pasen los años, me cuentan anécdotas con mi viejo muy graciosas a veces, y otras muy comunes que me llaman la atención que recuerden, pero no se las olvidan porque mi viejo está en ellas.

La música
– ¿Cuándo supiste que tu vocación era la música? ¿Alguna vez pensaste que no perseguirías los pasos de tu padre?

– Recuerdo tener cuatro años y dormir dentro de un bombo de batería, creo que era cuando mi papá y mi mamá estaban en la compañía Heart. Siempre estuve rodeado de música, escuchábamos música de todo tipo, mi viejo tenía unos súper equipos me acuerdo. Es algo que siempre estuvo en mi vida, crecí con eso, no veía otra cosa a mi alrededor que no sea la música.

– ¿Qué sentís al ver que su música sigue tan presente? ¿Qué genera en vos esa conexión aun latente con tu padre a través de la música?
– Sí, siempre perseguí los pasos de mi padre, era lo que me tocaba. Generalmente se hereda pero además me gustaba, como te digo, me crié en ese ambiente y todo eso me gustaba muchísimo y todavía me encanta.

– ¿Tenés una canción favorita de tu padre?
– No tengo un tema favorito, tengo un montón que me encantan. Todos me gustan, en todas encuentro esa magia de las palabras y de la poesía, la mayoría te dan ganas de bailar, los Abuelos de la Nada realmente te levantan el cachete caído y no es poco.

El poder espiritual de la música
– ¿Qué te llevó a querer retomar la banda?

– Retomar la banda creo que estaba destinado, como que de pronto, sin darte cuenta, terminás en un lugar que estaba predestinado. Yo sabía que la banda era mi lugar, no sé si pensaba eso por el cariño, el amor hacia mi viejo y hacia los Abuelos, no lo sé. Si sé que Los Abuelos de la Nada es como mi lugar en el mundo, yo sabía que de una forma u otra iba a parar ahí.

– ¿Resulta un desafío el de mantener incólume ese ADN de Los Abuelos en esta nueva iniciativa?
– Que no descienda el nivel de esta comedia diría mi papá, hay que mantener la vara alta ante todo. Es una gran responsabilidad, pero nos sale fácil porque somos nosotros. Muchos años de conocernos, las cosas se vuelven familiares y más sencillas, mucha experiencia por parte de los abuelos también.

– ¿Qué le dirías a tu papa si tuvieras la oportunidad de verlo nuevamente?
– Antes que decirle algo, lo invitaría a hacer un mano a mano y le daría unas trompadas, porque sería más viejo que yo y porque peleo mejor que él seguro. Por supuesto que después de eso le diría que lo amo y cuanto lo extrañé y lo necesité, por todo esto lo hubiese ca… a trompadas ni bien lo vería.

– ¿Qué pensás de los músicos egocéntricos que se olvidan de sus orígenes?
– Creo que si te olvidás de tus raíces, perdés la identidad y pasás a ser cualquier cosa, es vergonzoso. Terminás siendo algo que no sos, algo que te vendieron que eras, una mentira. De todas formas cada uno hace lo que quiere, es libre y está bien.

– ¿Qué le gusta a Gato azul hacer en su tiempo libre?

– Me gusta mucho comer con mis amigos, estar en mi casa tranquilo, la calidez y soledad del hogar son reconfortantes. También me encanta la aventura, me preparo una súper mochila donde meto un par de zapatos, ropa de fajina, un buen cuchillo, una bolsa de dormir, un nylon por si llueve y me meto a la selva, al bosque, a la sierra, me adentro en la naturaleza. No me gustan los lugares turísticos, no me siento cómodo, soy más de los lugares tranquilos, silenciosos, que le dejan espacio a uno mismo.

“Si te olvidás de tus raíces, perdés la identidad y pasás a ser cualquier cosa, es vergonzoso. Terminás siendo algo que no sos, algo que te vendieron que eras, una mentira”.


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