HomeCulturaTANGO Y FOLK ARGENTINO

Franco Luciani: el muchacho de la armónica

El armonicista, autor y cantante rosarino Franco Luciani desde su hogar se anima a una entrevista exclusiva con Mirador Provincial donde recorre parte de su trayectoria, su admiración por Mercedes Sosa y lo que se viene a futuro laboralmente.

Compartir en:

Gisela Mesa (Mirador provincial)

Dedicado a la armónica desde siempre, Franco Luciani es uno de los grandes destacados en Argentina. Salido de la musical ciudad de Rosario. Luciani se ha ganado a pulso convertirse en un armonicista entre armonicistas, es su virtuosismo naturalizado lo que lo hace especial.

Luciani sopla la armónica, la estruja, la halaga, la desgasta. La lleva de un lado a otro mientras se balancea con la mirada concentrada. Su forma de tocar hace sonreír al que lo escucha.

Comenzó sus estudios como percusionista, formado académicamente en Rosario, donde nació en 1981. Estudió en la Escuela Municipal de Música, en la Universidad Nacional de Rosario y en la Escuela Provincial de Música de la misma ciudad donde se recibió con el título de Maestro Nacional de Música, con especialidad en Percusión (Sinfónica y Batería), pero encontró su camino profesional a través de la armónica, en especial la cromática. En diálogo con Mirador Provincial, este artista desmenuza su vida íntima y musical donde nos adelanta lo que se viene a futuro a nivel laboral.

-¿Qué significa Rosario en tu corazón?

-Rosario significa mucho para mí y es algo que siempre está presente en mi camino. Creo que es algo en común en todos los rosarigasinos. Con mucho gusto hablo de mi ciudad y me siento un “militante” de ella por decirlo de una manera. Así debe ser cada uno con su terruño. Y la ciudad de Rosario tiene personalidades destacadas en todos los rubros y a nivel mundial. ¿Cómo no ser un orgulloso de mi Rosario? Nací en Rosario Norte pero luego me fui para el centro y tengo los mejores recuerdos allí donde aún hoy viven mis padres. La ciudad ha cambiado pero en aquel momento era más barrio. La casa de mis abuelos por la zona del parque España también estuvo muy presente por la familia y por tener allí la batería en la cual estudiaba de adolescente.

-¿Newell’s Old Boys o Rosario Central?

-La pregunta en realidad debería ser ¿Rosario Central o Newell’s Old Boys? ¡Con eso te respondo todo! Mi primera composición se llama: “El canaya” y está dedicada a mis colores del alma y al Negro Fontanarrosa, a quien tuve el gusto de tocársela en su presencia. Rosario Central siempre está también presente en mí y es un sello distintivo que me he ganado en el resto del país como “Canalla”. Condición que me lleva siempre a tocar la marcha con mi armónica como ya me ha sucedido con Baglietto, Abonizio y haber tocado con Fito Páez en una cena Centralista por medio de Cultura Canalla y el Club incluso en el Estadio Gigante de Arroyito en el festejo de la Copa Argentina del 2018. De todos modos soy un orgulloso de lo que significa nuestra ciudad, más allá de los colores, para el mundo entero. Una verdadera usina de talento mundial.

-¿Cuánto tiempo dedicabas al estudio de la armónica y de la música en tus comienzos, y cuánto en la actualidad?

-La armónica aparece lentamente cuando yo era un estudiante avanzado de batería y percusión sinfónico. Primero tocaba la armónica en uno o dos temas donde en realidad era baterista y percusionista. Esa suma de la armónica era una especie de cereza del postre y yo veía que era muy festejado por los colegas y la gente al bajar del escenario. Obviamente que estoy hablando de mis años de adolescencia en mi Rosario natal en diferentes formaciones. A raíz de eso decidí entonces crear una formación donde yo sea el solista dedicado exclusivamente a la armónica. Pero la gota que rebasó el vaso fue primero haber ganado el rubro solista instrumental a nivel nacional en el pre Cosquín y luego haber sido ganador del Premio Revelación del Festival en el 2002. A partir de allí comienza mi carrera con la armónica, a mis casi 20 años.

-¿Cuáles son tus músicos de cabecera de cualquier estilo?

-Responder esa pregunta sería difícil en el sentido de que soy un músico que tiene como columna vertebral el folklore y tango. Pero que en realidad mi música y mi formación han pasado por diversos géneros. Por herencia familiar me he criado escuchando de todo. rock, jazz, blues, música clásica, músicas del mundo y claro tango, todos los folklores, etcétera. Hablando precisamente de la armónica me crié escuchando la obra maravillosa de nuestro gran Hugo Díaz y la del enorme armonicista belga Toots Thielemans, al cual tuve el gusto de conocer cuando me recibió en su casa en Bélgica a sus ya 94 años, cerca de su muerte. A partir de allí se abrió un gran mundo con muchos otros grandes intérpretes en la armónica pues también es un instrumento que se adapta a un sinfín de géneros.

-Por dar un giro a modo de paréntesis en la entrevista. ¿Cómo ha impactado la pandemia en tu vida artística y personal?

-La pandemia ha impactado muchísimo y sé que hablo en nombre de muchos colegas y para ser más preciso de toda la población en general. En lo particular y principalmente los primeros meses la pandemia me hizo trabajar mucho más en casa cuando en realidad soy un músico de viaje así sea por conciertos grabaciones etcétera. Pero descubrí muchas cosas nuevas de la tecnología y también me tomé el tiempo para escribir otras que tal vez en el andar son más difíciles o se llevan a cabo con menos regularidad. De todo se puede sacar algo bueno.

-¿Qué pensás del armonicista James Cotton?

-James Cotton me encanta y lo he escuchado mucho en mi adolescencia casualmente. Es un gran maestro del blues y la armónica. Tuve el gusto de verlo en vivo aquí en Buenos Aires. Tocaba armónica cromática también. Hago esta referencia pues es una armonicista que toca la armónica diatónica o de blues, que no es ni mi armónica ni mi género principal.

-En el 2018 en el canal Encuentro interpretaste con tu armónica Adiós Nonino, de Astor Piazzolla ¿Cómo fue lograr esa exquisitez musical?

-Piazzolla siempre fue un compositor e intérprete que admiro con mucho amor y seriedad. Siempre está en mi repertorio y aquella versión pertenece al programa “Encuentro en la Cúpula” en el CCK con Lalo Mir, que hice con mi trío con Leonardo Andersen en guitarra y Pablo Motta en contrabajo y fue realmente muy interesante, generando una versión muy festejada de un tema muy visitado, lo cual me da mucho orgullo. Incluso tengo una versión diferente inaugural en el disco “Armónica y Tango” con Daniel Godfrid del año 2006, entre muchas otras.

-Has colaborado con grandísimos músicos, ¿nos podrías contar con quién has aprendido más y con el que más conexión has tenido?

-Realmente la respuesta no es fácil pues felizmente han sido muchos músicos y de géneros muy diversos en mi carrera. Haber tocado con el maestro brasileño Egberto Gismonti fue realmente tan bello como edificante. La experiencia con la gran Mercedes Sosa tanto aquí como girando con ella por Europa fue Igualmente mágica. El proyecto San Luca con el maestro Raúl Carnota y Rodolfo Sánchez también me nutrió muchísimo. Con la gran cantante peruana Eva Ayllón lo cual terminó también siendo una hermosa amistad. Con Pedro Aznar, Lito Vitale, Luis Salinas, Fito Páez y un gran etc. Todos estos son artistas admirados y con los cuales me formé antes de saber que iba a compartir música con ellos. La lista es larga y seguramente me están quedando muchos afuera.

-¿Nos podés contar con qué tipo de armónica y afinación solés tocar, y cuál es tu marca favorita?

-Principalmente mi armónica es la cromática y uso tanto de 3 octavas (48 notas) como de 4 octavas (64 notas). Sabía usar en otras tonalidades pero realmente ahora prácticamente sólo en DO ya que el instrumento es cromático. Ahora estoy usando también en algunos casos armónica diatónica Lee Oskar, que me auspicia, en variadas afinaciones particulares que tiene la marca y que son muy interesantes para seguir trabajando.

-¿A qué armonicistas considerás los más grandes?

-Toots Thielemans y Hugo Díaz han sido principalmente mis grandes influencias. Son realmente estilos muy particulares, muy personales y muy distintos también. Siempre uno va forjando su propio sonido a raíz de influencias y en estos casos han ofrecido una paleta de colores muy amplios para mí. Stevie Wonder tiene un sonido muy particular en la armónica cromática también. Son quienes más he escuchado en mi formación junto a grandes otros grandes pero ya del género del blues.

-Si bien lo tuyo es el folklore y el tango, ¿probarías con el blues?

-¡Sí! Es un género que me encanta y, como suele ser en general, toqué primero una armónica de blues antes que una cromática! Nunca dejé de usar la armónica de blues con esa influencia tan característica de género. Ahora de hecho en una de mis últimas composiciones toco solo la armónica diatónica y se llama “Gatónica” por ser un “gato” tocado con armónica “diatónica” (o de blues).

Orgullo nacional

-¿Qué se siente al haber salido de gira por el mundo y recorrer festivales representando nuestro país y la ciudad?

-Mucho orgullo porque salir a tocar la música de mi tierra, los paisajes que me representan, es algo que siempre soñé. El tango tiene una universalidad única pero también el gusto del folklore argentino se ve en muchos rincones del planeta y crece. Europa es un destino anual para mí pero también he llevado nuestra música a China, Indonesia, Australia y en varias ocasiones a Canadá y Estados Unidos y a nuestra Latinoamérica. También viajar por el país, por cada rincón de nuestra patria, ¡es algo maravilloso!

-¿Qué extrañás de Mercedes Sosa?

-Extraño mucho que Mercedes no esté entre nosotros y sé que hablo por muchísima gente. Extraño su sencillez, su solidaridad, la cual viví en carne propia al haber sido convocado por ella como hacía con otros artistas para abrirle la puerta grande. Extraño su lucha y su mensaje, aunque sé que muchos lo seguimos llevando. Obviamente su arte único y maravilloso que era admirado en todo el mundo y que pude verlo con mis propios ojos en gira con ella. Era una persona muy simple y a la vez muy grande. Pero el arte la ha hecho inmortal y aquí seguimos defendiendo su bandera.

-¿Cómo es trabajar a dúo con Victoria Bichner, tu pareja? ¿Cómo logran sortear la convivencia y el trabajo musical?

-Realmente es muy bello y es algo muy natural, más allá de las cotidianidades de trabajar con Victoria. Más allá de nuestro amor, los lazos son también artísticos pues compartimos muchos gustos y búsquedas similares. La guitarra y alguna canción están en el día a día de la casa más allá de estar o no preparando algo puntual. Ella es una gran cantante que tiene muchísimo para dar y me encanta ser parte de ese camino. Las cosas van surgiendo y vamos dejando que fluyan naturalmente pero los escenarios que ya hemos compartido han sido realmente experiencias hermosas. Hoy somos felices ma/padres primerizos de nuestro amor Arandú y eso ¡seguramente será música!

-El mate en Argentina se comparte, se reúnen en un fogón y mientras haya chacarera no hay penas, eso obviamente previo pandemia. ¿Qué cosas extrañás del folklore y de antes de la pandemia?

-Extraño principalmente los encuentros tanto dentro de lo profesional como al costado del escenario. Es un género vivo todo el año y que sale a cielo abierto en el verano. Y ya sabemos que lamentablemente desde marzo del año pasado todo se ha detenido. Pero la familia está en contacto de una u otra manera gracias a la virtualidad y estamos con muchas ganas de volver a encontrarnos. La energía no está quieta, todo lo contrario. Creo que ya en unos meses la chacarera, el tango, la milonga, el chamamé, sonarán de nuevo uniendo a todos los músicos e invitando a todos los bailarines.


Compartir en:

redaccion@sur24.com.ar

Comentarios

Comentarios cerrados por el momento.