Raúl Domínguez: el pintor de las islas que Santa Fe olvidó

El caso del pintor rosarino Raúl Domínguez apodado “El pintor de las islas” es paradigmático y refleja como una seria de decisiones, producto de intereses familiares contrapuestos, valoraciones estéticas de las secretarias municipales y falta de apoyo provincial, empuja a que su invalorable obra perezca en algún altillo de vivienda. Martín Raúl Domínguez, nieto del pintor de las islas y uno de los tres herederos de la obra de su abuelo, recibió a Mirador Provincial para dialogar sobre el presente, el pasado y el futuro de la obra de Domínguez.

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Álvaro Javier Marrocco (Mirador Provincial)

La obra de un pintor nace de un acto solitario y su trazo representa una forma de ver y entender su aldea. Con el tiempo la obra, puede o no salir a la luz; en ese caso entran en juego las valoraciones estéticas de las secretarias municipales, los campos académicos, la idiosincrasia y la persistencia de sus habitantes por mantener en valor esa obra, o bien perecer en algún altillo de vivienda, producto de intereses familiares contrapuestos.

Raúl Domínguez fue un pintor figurativo y de paisaje, reflejó la vida y las costumbres de los primitivos habitantes por medio de su técnica realista. También se destacó por ser un asiduo investigador, estudioso y retratista de la región litoraleña durante más de 70 años. La ciudad tiene como patrimonio los murales del interior del hall de la Estación Fluvial de Rosario, el Museo El Paraná y las Islas y la escuela que fundó en 1969. Nombrado “ciudadano ilustre” por el Concejo Municipal de Rosario, sus obras traspasaron las fronteras del país siendo presentadas en Ecuador, México, Italia, Alemania, Francia, y España. Tiene editados dos libros “El Paraná y las Islas”; “El Vocabulario Insular ilustrado” y una calle con su nombre.

Martín Raúl Domínguez (Rosario, 1980) nieto “del pintor de las islas” cuenta que sus abuelos Raúl y Clemencia lo llevaban a la isla, a su rancho donde además de pintar (un maestro enseña sin decir mucho) le enseñaba como eran las ramitas pequeñas de alguna planta, mientras mi abuela cebaba mate con galletitas y fetas de queso. “Cuando llegábamos a su casa después de semanas, disponía sus lienzos en un caballete y se ponía a trabajar nuevamente para hacer su obra final, teniendo en cuenta todos los bocetos y ensayos obtenidos de la isla, y ahí sabíamos mi abuelo y yo, que nos esperaba el mejor arroz con pollo hecho por mi abuela”.

Martín afirma que la obra de su abuelo es netamente naturalista, que dialoga por oposición con la suya que es un producto típicamente urbano. Además agrega: “De ellos aprendí no solo a observar y mirar lo que me rodea con ojos no ingenuos y atmósferas llenas de perspectivas, sino que también a respetar el oficio y los valores que tiene que tener un hombre”.

– ¿Cómo se relaciona tu abuelo con la pintura y con las islas?
– Mi abuelo desde chico pintaba el río y los barcos astilleros. Comienza a pintar las islas porque amaba la naturaleza, su gente, los lugareños y su arqueología. Por ese motivo compraron un terreno en el que levantaron su rancho al que llamaron “El Chaná” haciendo referencia a las comunidades chanes timbú, ubicado en el Chirigüe y allí se instala para pintar con detalle el entorno; desde restos arqueológicos indígenas hasta retratos de pescadores. El viejo agarraba el bolsito y adentro ponía un blog de hojas, algunos lápices, un fibrón de color marrón rojizo del color del río de marca “Flumaster” y se iba a pintar por toda la isla.

– ¿Quién manejaba comercialmente su obra?

– Uno de los galeristas con quien tenía afinidad era con Julio Rico, uno de los titulares de la galería Renom, que quedaba en Córdoba al 900, él hacía una exposición de Domínguez y a las tres horas ya estaba todo vendido. Mi abuelo era un tipo que se iba con su obra debajo del brazo y la vendía. No había una institución o un intermediario que se ocupe, razón por la cual su obra, hoy en día no sea exhibida en museos o muestras.

– ¿Qué opinás de los murales que se exhiben de tu abuelo en la Estación Fluvial?
– En cuanto a los murales, me parecen fenomenales porque muestran la flora, la fauna, la mitología y el folklore de los habitantes de la isla. Ahora, la suerte que corrieron con el paso del tiempo no me parece que haga honor a su figura en la ciudad. En el año 1969 cuando se inauguran -son patrimonio nacional desde el año 1973- eran 12. Luego en los años ’90 quedaron seis porque ocupaban espacio y se privilegió poner bares y restaurants antes que su obra. Entiendo que ahí se cruzaron cuestiones ideológicas, porque paradójicamente la obra de mi abuelo sirvió para acercar al turista y transformar negativamente el entorno, no solo de la Estación Fluvial, sino de las isla. Si vos te vas a ver una obra de mi abuelo, ese paisaje ya no existe como era; hay un comercio que modificó el paisaje natural. Y otra cuestión que marca la desidia de políticas culturales y económicas fue la desaparición de la Escuelita Regional que fundó en 1969 bajo su museo y que hoy en día no funciona más.

Los murales ofrecen una retórica entre antropológica y mágica de las márgenes del Paraná y están divididos por asuntos y tópicos clasificados de la siguiente manera: los chaná timbú, su modo de cazar, pescar y modelar la arcilla, su alfarería; el criollo pescador isleño y canoero entre pajonales y totoras; los peces: surubíes, dorados, bogas, palometas, dientudos, bagres amarillos y blancos, un armado, un patí, un surubí, y al frente de todo un enorme manguruyú abrazado a tupá; la flora más conocida de la zona isleña, donde aparecen el camalotaje generoso, el catay, el irupé florido, las totoras, las lentejas de agua, los juncales, el maíz frito, y el pasto flotante; la fauna, chajás, cigüeñas, yacaré, carpinchos y lobitos de río, bandurrias, biguás, patos, zambullidores, una yarará intrincada entre los pajonales, y una enorme y divertida diversidad de pájaros.

– ¿Cuánto hay expuesto en la ciudad de la obra de Domínguez?
– Lo único que hay expuesto, se puede ver en el Museo El Paraná y sus Islas, los murales de la Estación Fluvial, y casi toda su obra de caballete, bocetos, acuarelas y dibujos están guardadas. Por mi parte, las obras de mi abuelo están expuestas en mi estudio fotográfico. Con mi proyecto Complejo 8-14 hago dialogar las dos obras, la de mi abuelo que muestra la naturaleza en todo su esplendor y la mía que muestra lo contrario, mucho cemento.

– ¿Por qué una parte de su obra está vedada a la ciudadanía?
– No creo que esté vedada porque se ganó el respeto de la ciudadanía siendo nombrado ciudadano ilustre. Mi abuelo era un pintor autogestivo con su obra y trabajaba para su familia sin la necesidad de mediar con instituciones para que su obra tenga un lugar, tampoco le hacía falta. Pero en verdad no sé porque la obra de un gran artista no está expuesta en su propia ciudad. También me pregunto, como un artista popular de la talla de mi abuelo, no es estudiado en algunas instituciones educativas. Así y todo, fijate qué extraño, pero en la bajada de la Estación Fluvial esta la calle Raúl Domínguez, que fue un pedido hecho por los vecinos de barrio Alberdi y puesta recién en el año 2003.

– ¿Tu abuelo forma parte de la cultura rosarina?
– Yo creo que sí, tanto de Rosario como en el mundo, aunque lo raro es que lo reconocen en otras partes, más que en su propia ciudad. La historia local dirá si forma parte o no de la cultura rosarina.

Visitas guiadas

El Museo El Paraná y las Islas está ubicado en avenida Belgrano y Raúl Domínguez, primer piso (fachada sur). El espacio fundado por el pintor Raúl Domínguez en 1969 recibe escuelas, delegaciones y visitantes que participan de una visita didáctica por todo el complejo y por la Casa del aborigen. El museo ubicado junto a la Estación Fluvial de Rosario cuenta con una muestra permanente integrada por distintas salas. Las escuelas podrán conocer la sala de temática aborigen con objetos artesanales actuales, instrumentos musicales, restos de alfarería y objetos de piedra, cesterías de aborígenes de la región que pertenecen a la Casa del aborigen y se incorporaron al museo. Las escuelas interesadas en solicitar un recorrido guiado por el museo pueden solicitar un turno a los teléfonos 0341-485-5665 o bien al 0341-439-8679.

Continuidad de obra

Martín Raúl Domínguez (Rosario, 1980) continua con el legado de su abuelo, a través de la fotografía, la plástica y la música. Sus obras están basadas en problemáticas actuales que afectan a los actores de la cultura de nuestra ciudad. En uno de los catálogos de una de sus ultimas muestras dice: “Mi obra está basada en imágenes que tomé durante el proceso de haber integrado el grupo Recuperación Amigos del Arte, y partir de estas imágenes, que han salido en periódicos de la ciudad y dan cuenta de la desaparición de la institución Amigos del Arte. Comprendí que todo proceso de perdida y angustia no solo hay que dejarlo pasar, sino que hay aceptarlo y transformarlo. Entonces a partir de allí comencé a resignificar, o convertir en algo nuevo a estas imágenes, obteniendo una serie de obras fotográficas de aspectos simbólicos que contienen espacios, objetos, y un patrimonio pictórico, que terminó siendo destruido y donado por un grupo de personas en pos de enarbolar una nueva institución, para lo cual llevaron a cabo la demolición de su antigua sede y la historia cultural de Rosario. Este proceso empírico lo convertí en un lenguaje plástico, en donde no solo se ve una dominante estética, sino que el objeto es mostrar una expresión crítica de una problemática actual”.


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