“Password”, de Mariana Wenger: cómo los adultos mayores son los excluidos digitales

El corto de la cineasta rosarina expone el sentimiento de exclusión presente en la mayoría de los adultos mayores con relación a las tecnologías digitales. Fue seleccionado para el festival online Fest/Away y está disponible para su visionado en la red.

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Sin dudas la animación es una de las técnicas con la que la directora rosarina Mariana Wenger mejor ha sabido plasmar la potencia de su mensaje. Prueba de ello son sus últimos trabajos que le permitieron forjar un fuerte vínculo con el autor Eduardo Galeano, dueño de una prosa y una voz en concordancia con el compromiso que muestra el cine de la también guionista.

Wenger trabajo con el periodista y escritor uruguayo en tres oportunidades, siendo solo la última de ellas la única estrenada con fecha posterior al fallecimiento del autor ocurrido en el año 2015.

El primero de estos productos fue “Un arma peligrosa” (2009), corto animado que Wenger codirigió junto a Paola Murias. Allí expuso en apenas cinco minutos todo el horror de la mutilación de clítoris, una práctica de castigo que por ese entonces aun estaba vigente en más de 30 países. Los premios no tardaron en llegar, obtuvo el galardón a “Mejor Animación en el Festival Internacional de Flandes, Bélgica; y el Premio Juana Azurduy del Festival Latinoamericano de Video Rosario.

Le siguió en 2012 “Otros sentidos”, una película de sesenta minutos de duración protagonizada por la periodista ciega María Eugenia Tabacco y la actriz Liliana Gioia. La animación a cargo de Paola Murias, Violeta Barni y Alfredo Piermattei, esta vez aparecía en contadas ocasiones, acompañando mayormente las entrevistas que Tabacco realizaba a diversos personajes y brindando un marco apropiado al buen decir de Galeano.

La trilogía llegó a su final con la reciente “Infancias perdidas” (2020, 4’ 29’’), animación con la que la directora volvió a trabajar con Alfredo Piermattei. En el apartado musical también la acompañaron Jorge Fandermole interpretado por Ethel Koffman. Narrativamente el corto es oscuro y de una crudeza admirable exhibiendo las miserias del trabajo infantil.

En noviembre del 2020 “Infancias perdidas” recogió el premio al “mejor corto de derechos humanos” en el Festival Internacional Berigeradak (País Vasco). El dato no es un mero capricho, sino que es una herramienta necesaria para dimensionar el fuerte compromiso social y humano de la artista.

Las preocupaciones de Mariana Wenger parecen universales e incluso se permiten construir desde la simpleza. “Password”, corto que hoy nos ocupa, se detiene prestando atención a un hecho que sin dudas el grueso de la humanidad de cierta manera ha naturalizado: la brusca intromisión de la tecnología digital en la vida de los adultos mayores.

“La base de Password tiene que ver con la expulsión, expulsión de los mayores adultos de la posibilidad de poder conectarse con el resto a nivel tecnología. Les cuesta mucho, se sienten aislados y la idea no es esa. Hay que ayudarlos a incorporarse, creo que en plena pandemia fue mucho más notoria esa necesidad”, nos explica la directora.

Recientemente el corto ha cosechado los galardones a “mejor corto de animación” en el mencionado Festival Berigeradak y “Mejor Animación” en el Festival Internacional Cine Mundo concluido hace apenas unos días. Actualmente aun está disponible para su visionado en la red junto a otros cortos seleccionados en la página web del festival online Fest/Away. El cortometraje ganador será el que reciba la mayor cantidad de visionados hasta el 21 de enero de 2022 a las 23.59 (hora española), obteniendo como premio la posibilidad de ser enviado de manera gratuita a cien festivales de todo el mundo.

El cortometraje
“Password” nace de la consideración de las desigualdades en la sociedad informacional que sufren la mayoría de los adultos mayores del mundo. El relato nos muestra la desventaja de ese grupo etario en relación a las tecnologías digitales. Así, el protagonista en una clara representación del colectivo adultos mayores, también llamados ‘excluidos digitales’, muestra su angustia frente a la problemática”, sostiene Wenger.

En sus pocos más de 3 minutos de duración el corto consigue instalar el sentimiento de agobio, presión y encierro frente a la llegada de una abismal cantidad de “contraseñas”. Esas “claves invasoras” de acuerdo al corto, no pueden repetirse, ni ser números correlativos, ni deben ser anotadas por cuestiones de seguridad. ¿Dónde guardarlas entonces?

Irónicamente traza un paralelismo con esa vieja creencia de que “en tiempos pasados todo fue mejor” al denotar que hasta hace no mucho tiempo solo bastaba recordar el numero de documento y la fecha de nuestro nacimiento, números inalterables que habrían de acompañarnos nuestra vida entera.

Sin embargo, Wenger, que también oficia como guionista, aclara: “‘Password’ no pretende atacar a la tecnología, por el contrario, reconoce la importancia que esta puede ofrecer a los adultos mayores como la independencia, la autorrealización, la vinculación con sus pares, la participación y la dignidad.

Además, sostiene que “si bien el corto hace una crítica sobre la tecnología, lo hace sobre el exceso de la tecnología. Es un llamado de atención de hacernos cargo e incorporar a los adultos mayores a la posibilidad de comunicarse y aprovechar los beneficios que tanto la tecnología como las nuevas formas de comunicación permiten. Ese es el espíritu del corto”.

El mensaje también es conciliador pues insta a los más jóvenes a hacerse cargo de la situación intentando involucrar a aquellos adultos a los que la tecnología dejó de lado.

El cortometraje está basado en un cuento original, realizado especialmente para una convocatoria, del escritor rosarino “Billy” Boldt. “Con intenciones de participar de un concurso de cuentos digitales organizado por el Grupo Petersen es que le propongo al escritor Guillermo Rodolfo ‘Billy’ Boldt trabajar sobre una idea original mía. Billy, un gran novelista y escritor que tiene ya varios laureles y que incluso fue premiado recientemente por su trayectoria en la provincia; no solo desarrolla esa idea convirtiéndola en un potente cuento, sino que también la apoya como coproductor. El corto se pudo concretar y finalmente ganó como mejor cuento visual poético. Si bien la concreción es reciente, lo cierto es que como mencionaba, la idea hacía tiempo venia rondándome la cabeza”, refiere Wenger.

Por su parte el escritor nos dice: “Mi generación no tenía demasiados números que recordar más allá de su fecha de nacimiento y el número de DNI. Con esos simples datos se solucionaban el grueso de las cosas. No existía el wifi y mucho menos la tecnología actual. El mundo lisa y llanamente funcionaba de otra manera. A la hora de escribir ‘Password’ tuve en cuenta no solo esas cosas, sino la constante molestia que nos genera la existencia de miles de claves. Hay que cambiarlas, inventar nuevas, anotarlas y combinarlas. Cambiar una clave de un banco, por ejemplo, puede generar un stress terrible. Después hay una cuestión, que no se llega a expresar en el trabajo por las propias limitaciones de tiempo al tratarse de un micro relato, pero que tuve muy en cuenta que tiene que ver con la pérdida de espacio laboral de los seres humanos. Hoy en día todo va camino a solucionarse a través de una aplicación y a distancia. El corto engloba un montón de situaciones que nos permiten ver que la tecnología nos lleva hacia un lugar del que aún no podemos afirmar que sea un buen lugar”.

Boldt conoce a Mariana Wenger desde hace tiempo “hemos sido buenos conocidos” aunque reconoce que el trabajo en los últimos años ha fortalecido el vínculo. “Empecé a interesarme en su trabajo al tiempo que ella hacía lo mismo respecto a mi escritura. Un día salió este proyecto conjunto que nos llevó mucho esfuerzo y en el que intervino mucha gente. Yo soy un escritor, pero Mariana es una creadora, una creadora maravillosa. Lo que yo escribí fue llevado a la práctica de una manera brillante. Eso explicó el éxito de ‘Password’. Y nuestra unión no termina ahí. Con Mariana tenemos escrito algo más, está en pleno desarrollo y tiene que ver con la quema y tala de los árboles; otro tema también de muchísima actualidad. La intención es animarlo, estamos tratando de que a nivel estatal o a nivel particular alguien nos tienda una mano para poder llevarlo adelante”.

La banda sonora y música original de “Password” corresponden a Marcelo Lastra, la voz en off a Esteban Vázquez y la postproducción corrió a cargo de Nicolás Ortiz. Un grupo de trabajo excepcional que se completa con la animación de Mercedes Grazzini sobre los geniales dibujos originales de Ezequiel “Chino” Saccomanno.

Algo más acerca de la directora

Mariana Wenger forma parte de las primeras tandas de egresados de la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario. Allí conformó junto a los animadores Pablo Rodríguez Jáuregui y Esteban Tolj el grupo Nibelungos.

Entre sus películas se destacan “Fontanarrosa se la cuenta y confiesa que ha reído” (1997), “Pintando de amarillo” (2000), “Don Quijote de la imagen” (2003) y “Cine Negro” (2006).

Además de su labor como directora ha oficiado como guionista y productora en la mayoría de sus trabajos. Hasta la fecha ha participado en más de 30 films entre animaciones y documentales, obteniendo más de 50 premios nacionales e internacionales.

Actualmente se encuentra trabajando en “Surfeando el Cielo”, una historia acerca de inclusión, sustentabilidad y resiliencia. El documental llevó más de un año de trabajo, terminando sus últimos retoques –que incluyeron un mejoramiento de la banda sonora– hace apenas unos días. El resultado es una “excelentísima copia con intenciones de ser estrenada el primer trimestre del 2022”, apunta Wenger.

Cuenta la historia de los surfistas Georgina Melatini y Pablo Martínez. Ambos son deportistas con discapacidad que han conseguido, fruto de su esfuerzo, convertirse en referentes indiscutibles de la disciplina.

Georgina nació con mielomeningocele y pasa la mayor parte de su día en silla de ruedas. Es bicampeona sudamericana y latinoamericana de surf adaptado. En la disciplina está posicionada tercera en el mundo. Es la creadora y directora de la primera escuela municipal de surf adaptado de Argentina.

Martínez por su parte es el primer y único surfista ciego argentino. Es también bicampeón sudamericano de surf adaptado y ha participado en cuatro mundiales. Es escritor, life coach y estudiante de Filosofía y Kinesiología.

Se trata de uno de los trabajos más ambiciosos de la directora, en donde participaron músicos de la talla de Patricia Sosa, Julia Zenko, Luis y Juan Salinas, Lito y Liliana Vitale. Wenger afirma que esta historia “está regida por la poesía, Georgina y Pablo son pura poesía”.

Cristian Oliva


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