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Mateo Bozikovich: “Me siento un privilegiado por estar acá”

En las últimas horas, el actual equipo bicampeón de la Liga Nacional de Vóley y máximo ganador de la historia, UPCN, confirmó la continuidad del armador chovetense que ya suma 6 temporadas en el club sanjuanino.

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La continuidad de Mateo Bozikovich en el múltiple campeón de la máxima categoría del vóley argentino, UPCN de San Juan, fue el disparador de la entrevista que el jugador realizó con Sur24 donde nos contó sobre su carrera, logros y metas. Una linda historia para conocer un poco más a uno de los grandes referentes que tiene el vóley de la región.

Mateo comenzó desde muy chiquito a jugar en el club de su pueblo, Defensores de Chovet. Ahí formaron parte de la Liga Nacional de Menores donde participan los mejores equipos del país en divisiones formativas y lograron hacer por esos tiempos una muy buena relación con la gente del Club de Amigos de Capital Federal, una institución con mucha historia en el vóley nacional.

“Un día vino al pueblo un representante del club con una idea de hacer un proyecto en conjunto con jugadores de Buenos Aires y Chovet para jugar la Liga Nacional A2. Ahí tuvimos la posibilidad muchos chicos del pueblo de insertarnos más de lleno en el mundo del vóley y jugar una Liga Nacional que nunca nos hubiésemos imaginado”, recuerda Mateo.

En esa Liga jugaron 4 años y en tres de ellos estuvieron cerca de lograr el objetivo que era ascender: “Perdimos una final y un repechaje contra el último equipo de la A1, hasta que, en 2012, por el desgaste lógico de todos los que sostenían el proyecto, desde Chovet se decidió no continuar compitiendo en esa categoría”.

Pero ese cierre de ciclo significó también un salto en la carrera de Mateo que con sus 20 años hizo las maletas y se fue a vivir a Buenos Aires: “Ahí tuve la posibilidad de jugar el Club de Amigos que en una parte del año jugaba el Torneo Metropolitano y en la otra parte el torneo de la A2. Ahí estuve hasta el 2014 que me llegó la posibilidad por primera vez de jugar la Liga Nacional A1 en Neuquén, en Gigantes del Sur. Simultáneamente en el receso, jugaba el Metropolitano en el Club de Amigos”.

Su ansiada llegada al profesionalismo

De ahí en más arrancó su carrera profesional y durante 3 años estuvo viajando por distintas partes del país hasta que finalmente le llegó la posibilidad de jugar en un gigante del vóley nacional: “Al año siguiente de Neuquén jugué en La Unión de Formosa y luego en Alianza de Jesús María en Córdoba. Hasta que en la temporada 2017/2018 me llega la posibilidad de jugar acá en San Juan. Ya para mi jugar en Liga Nacional era un sueño, imagínate jugar en un equipo de la talla de UPCN. Me llamaron y no lo dudé y por suerte seguimos acá. Ya son 6 temporadas consecutivas donde las cosas por suerte salieron bien y siguen confiando en mí”.

Se sabe que la carrera dentro de un deporte como el vóley suele ser siempre cuesta arriba y que no todos tienen la posibilidad de dedicarse de llano a la actividad. Si bien en sus principios cuando jugaba la Liga A2, primero con la fusión de Chovet y Club de Amigos y luego en el club bonaerense, era semiprofesional, con la llegada a Neuquén todo cambiaría. “Cuando nosotros arrancamos a jugar al vóley en esos años y en esa categoría (A2) ninguno tenía la posibilidad de vivir del deporte. Eso sí, en cuanto a entrenamientos y exigencia, era muy profesional y exigente. En mi caso era chico y estudiaba, por lo cual en esa etapa fue clave el acompañamiento económico de mi familia, que me permitió seguir con mi carrera de vóley”, agregó.

“Pero desde hace un tiempo el vóley argentino cambió mucho y hay equipos de mucha categoría que se encargaron de profesionalizar 100 porciento el deporte, a tal punto que hoy en día tenemos la posibilidad de vivir de esto. Al menos en el corto plazo, pero bueno uno siempre pensando en el día después se va preparando, estudiando y armando algo para cuando se retire. Hoy puedo vivir del deporte mientras juego, pero después tendré que hacer otra cosa. Hay deportistas de elite que viven de esto y que podrán vivir el resto de su vida del vóley, pero nosotros de los normales vamos a tener que trabajar”, comenta entre risas.

El arraigo con sus raíces

Si hay algo que tiene Mateo es que jamás se olvida de dónde salió ni pierde conexión con sus raíces: “Cuando puedo me hago una escapadita a Chovet. Ahora estamos en pretemporada, que es la más dura en cuanto a entrenamiento físico y también en lo psicológico, pero cuando la terminemos y previo al arranque de la competencia oficial, nos dan una semana libre. Al igual que en época de fiestas que en la Liga hay un receso y nos dan unos días para pasarlas en familia. Más que nada navidad porque ya después antes del fin de año empezamos a entrenar otra vez porque los primeros días de enero arranca el torneo”.

La vida en soledad y lejos de la familia no es anda fácil para nadie. Mateo pasa sus días entrenando doble turno, concentrando y viajando a jugar, con poco tiempo para el esparcimiento.

“Acá en San Juan vivo solo, hace ya un par de años que cada uno de los jugadores tenemos un departamento para nosotros y en cuanto a la distancia al principio cuesta, pero como me fui muy chico de mi casa a Buenos Aires ya estoy acostumbrado”, comienza contando con un tono nostálgico y luego agrega: “Pero cuando puedo me doy una vuelta porque allá tengo todos mis afectos y siempre viene bien un poco de familia cuando se está lejos de casa”.

Para lo que sí tiene un poco de tiempo Mateo es para seguir al vóley de Chovet: “Cada vez que tengo la posibilidad de ir al pueblo aprovecho para acercarme al gimnasio parroquial a ver los entrenamientos y a charlar con los chicos. Uno que creció y se formó como jugador y persona en el club, valora mucho eso y tata de no olvidarse de donde salió, retribuirle un poco todo lo que el club y la gente de Defensores hizo por uno. Los tengo siempre presente y trato de acompañar en lo que puedo a los chicos, en su proceso de crecimiento en inferiores. También entreno ahí en invierno y aprovecho para seguir involucrado así”.

El futuro y su proyecto post vóley

“Tiempo de carrera me queda bastante, tengo 30 años y juego en una posición donde el desgaste físico no es tanto como si jugara en otra. De hecho, tengo un compañero que juega en mi posición y tiene 40 años, así que tengo tiempo si quiero para seguir jugando. Aunque también sé que la vida es muy cambiante y uno también tiene que estar preparado para que cuando llegue el momento de dejar de jugar, estar listo para continuar la vida. No me pongo un fin en mi carrera, pero ya no tengo 20 años así que voy pensando también en después del vóley”, cuenta Mateo sobre su futuro.

Por otra parte, reconoce que en este momento no se ve vinculado al deporte el día de mañana por una cuestión personal y por proyectos familiares que tiene en su pueblo, aunque por otra parte reconoce que no le cierra las puertas a nada. “He hecho muchos contactos y relaciones lindas y sé que, si el día de mañana quiero, puedo seguir vinculado al vóley, pero no es mi idea ahora. Quiero jugar el mayor tiempo posible y después hacer otra cosa”, cierra.

Orgullo de pertenecer a un selecto grupo

Si hay algo de lo que Mateo puede sentirse satisfecho es de haber compartido cancha con grandes figuras del deporte nacional e internacional y claramente se le nota su entusiasmo cuando lo cuenta: “La verdad me siento un afortunado. Fui compañero de jugadores históricos y multicampeones de Liga Argentina como Javier Filardi o Sebastián Garrocq, o como hoy en día que comparto equipo con Sebastián Brajkovic que es un referente del vóley nacional. También tuve la posibilidad de compartir con extranjeros; polacos, búlgaros, cubanos o brasileños, que son de otro mundo”.

Estar en UPCN le abrió a Mateo la puerta de disputar torneos importantes a nivel internacional. Al ser campeones de Liga, jugaron dos sudamericanos y, el año pasado en Brasil, formaron parte del Mundial de Clubes junto con los mejores jugadores y equipos de todo el mundo.

“Si me pongo a nombrar los jugadores con lo cual tuve el placer de compartir cancha acá en argentina seguramente me voy a olvidar de un montón. Pero puedo decir que tuve la oportunidad de jugar con verdaderos monstruos del vóley nacional y ese privilegio no me lo quita nadie”, cierra.

Sin lugar a dudas Mateo Bozikovich es un referente indiscutido del vóley no sólo de Chovet, sino de todo el sur santafesino. Dueño de una gran carrera con más de 10 años dentro del profesionalismo y con una trayectoria que seguramente será muy difícil de superar. Pero dueño también de una humildad propia de los grandes, de esos que con perfil bajo dejan que sean sus logros quienes hablen por él.


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