Símbolo del Nivel Inicial
"Educar es trascender": despedida a Haydée Shaade, la maestra que dejó huella
Fundadora del Jardín N° 8 de Venado Tuerto, fue pionera en la educación inicial, formadora de docentes y defensora de la enseñanza pública. Su legado sigue vigente.
Este sábado, a los 92 años, falleció en Rosario la docente Haydée Margarita Shaade, una figura clave en la historia de la educación inicial en Santa Fe. Sus restos fueron inhumados este domingo en Venado Tuerto, su ciudad natal, donde desarrolló gran parte de su vocación como maestra y directora escolar.
Su compromiso con la enseñanza trascendió generaciones y dejó una marca indeleble en la comunidad educativa, no solo por su labor en las aulas, sino también por su incansable lucha para fortalecer la educación pública y garantizar espacios de aprendizaje dignos para la infancia.
Un sueño hecho escuela
Desde pequeña, Haydée soñó con ser maestra. Su vocación se manifestó desde los cuatro años y con el tiempo se convirtió en su destino. Se formó como docente en la ciudad de Casilda, donde comenzó su trayectoria en el Nivel Inicial. Sin embargo, su mayor hito llegaría en 1975, cuando regresó a Venado Tuerto con un desafío enorme: fundar el Jardín N° 8, el primero de la ciudad.
Más que una simple directora, fue el alma fundadora de la institución. Su compromiso con el proyecto fue tal que, junto con el presidente de la cooperadora, solicitó un crédito a título personal para financiar la construcción del edificio escolar.
“El 1 de julio de 1975, el Jardín dio su primer paso firme hacia un futuro de eternidad, pues esa es su esencia”, escribió alguna vez sobre esa etapa de esfuerzo y crecimiento. Padres, docentes y alumnos trabajaron codo a codo para levantar el establecimiento. Fue un verdadero ejemplo de construcción comunitaria, donde cada ladrillo representaba el compromiso con la educación de los más pequeños.
Formadora de maestras y gestora de cambios
El legado de Haydée Shaade no se limitó a su rol como docente y directora. Con el tiempo, asumió funciones de mayor alcance: fue supervisora regional en el Nivel Inicial y, más tarde, directora provincial, promoviendo la expansión de jardines de infantes en toda la provincia de Santa Fe.
En su labor de supervisión, impulsó un enfoque innovador que buscaba jerarquizar la etapa preescolar, incorporando talleres didácticos que promovieran el aprendizaje lúdico y artístico. Su mirada pedagógica transformó la manera en que se concebía la educación de la primera infancia, dejando una impronta en cientos de docentes que se formaron bajo su guía.
Por su entrega y sabiduría, sus colegas la recuerdan como una verdadera "maestra de maestras", una mujer que no solo enseñó, sino que también inspiró y formó a quienes seguirían sus pasos.
Defensora de la educación pública
Más allá de su trabajo en el aula, Haydée también fue una ferviente defensora de la educación pública. Durante el Congreso Pedagógico Nacional de los años 80, participó activamente como asambleísta provincial y nacional, defendiendo el derecho de todos los niños y niñas a recibir una educación de calidad, gratuita y accesible.
Su lucha se dio en un contexto complejo, cuando el sistema educativo argentino atravesaba debates fundamentales sobre su financiamiento, estructura y futuro. Con firmeza, Haydée alzó su voz en favor de la escuela pública, convencida de que la educación es el pilar sobre el que se construye una sociedad justa y equitativa.
En 2014, su trayectoria fue reconocida por la provincia de Santa Fe en el “Camino de la Educación Santafesina”, donde fue distinguida como una de las figuras más influyentes en la enseñanza inicial de la región.
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El homenaje que deberá esperar
A lo largo de su vida, Haydée Shaade recibió el reconocimiento de alumnos, colegas y familias que valoraron su dedicación. Sin embargo, uno de los homenajes más esperados aún sigue pendiente.
Varios años atrás, autoridades del Jardín N° 8, junto con familiares y vecinos, impulsaron una solicitud para que la institución llevara su nombre. La iniciativa contó con cientos de firmas de apoyo y apelaba a la profunda identidad que unía a la escuela con su fundadora.
“Los homenajes los hacemos en vida”, argumentaban los impulsores del pedido, apelando a una excepción en la normativa vigente. Sin embargo, el Ministerio de Educación de Santa Fe rechazó la propuesta, basándose en el artículo 9 de la Resolución N° 852/99, que establece que deben transcurrir al menos cinco años desde el fallecimiento de una persona para que su nombre sea utilizado en una institución educativa.
Para quienes la conocieron y aprendieron de ella, el reconocimiento no necesita esperas burocráticas. Su legado ya está presente en cada niño que pasa por el jardín que ella fundó, en cada maestra que enseña con la misma pasión que ella transmitía y en cada familia que cree en la educación como herramienta de transformación social.
Y cuando el nombre de Haydée Shaade finalmente sea colocado en la entrada de la institución que ella construyó, será justicia, aunque tardía.