Un fotógrafo herido de gravedad
El día después de una jornada de bochorno y violencia en el Congreso
Denuncias cruzadas entre el gobierno y manifestantes que anticipan nuevas protestas, y amenaza de paro de la CGT.
En materia de actividad legislativa nacional, todos los pronósticos previstos para este miércoles se quedaron cortos. Fue una jornada tensa y caliente en la que se sabía que el caso $Libra iba a copar los discursos en la Cámara de Diputados, que se reunió desde el mediodía para tratar, además, la declaración de emergencia para Bahía Blanca.
También era público que a las 17 habría una nueva marcha de jubilados en reclamo de una recomposición de sus haberes y que, esta vez, tendría un apoyo importante de hinchadas de clubes de fútbol.
Adentro del recinto, la sesión arrancó caldeada y demandó un largo rato para establecer cómo se abordaría la investigación sobre el caso de la criptomoneda que podría involucrar a varios integrantes del gabinete nacional, incluido el propio Presidente.
Afuera, las fuerzas de seguridad ya habían montado desde temprano un operativo fuerte y compacto en espera de una marcha que, para el gobierno nacional, estaría copada por "barrabravas" y referentes de la Izquierda.
Sobre ellos, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ya había lanzado advertencias y había llegado a amenazar con aplicar el derecho de admisión en las canchas a los hinchas que se plegaran al reclamo.
Hubo una enorme tensión, pero solo durante las primeras horas de la tarde, porque luego todo fue caos dentro y fuera del Congreso.
Un miércoles fuera de control en el Congreso
Afuera, la manifestación se convirtió en una batalla campal de la que participaron todas las fuerzas de seguridad disponibles. Hubo destrozos, balas de goma, vehículos incendiados, camiones hidrantes, decenas de detenidos (la mayoría fueron liberados horas después).
Además, un hecho gravísimo: un fotoperiodista, Pablo Grillo, fue herido en la cabeza cuando recibió el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno lanzado por un efectivo mientras hacía una toma con su cámara.
Adentro, en el recinto de sesiones, se vivió un verdadero escándalo protagonizado por legisladores libertarios que, literalmente, se fueron a las manos: hubo manotazos y empujones entre Oscar Zago y Lisandro Almirón.
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Además, insultos y señas de pésimo gusto entre Lilia Lemoine, María Celeste Ponce, Marcela Pagano y Rocío Bonacci, quien sumó a los cruces verbales un gesto inédito al arrojar un vaso de agua sobre sus (ahora) adversarias.
La sesión fue interrumpida de manera abrupta por el presidente de la Cámara, Martín Menem, mientras la oposición reclamaba porque aún había quórum y temas para tratar.
Esta vez, la expresión "bochorno", que no figuraba en ningún pronóstico, se quedó corta.
El único consenso fue al aprobar la emergencia para Bahía Blanca, la castigada ciudad bonaerense que deberá ser reconstruida luego del violento temporal del 7 de marzo y donde aún lloran a 16 muertos y buscan a otras 100 personas.
Detenidos, liberados
Sobre la violencia puertas afuera, este jueves se supo que de los 94 detenidos, 5 podrían ser catalogados como "barrabravas", según investigaciones de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires que también advirtió sobre personas con antecedentes penales.
El gobierno nacional volvió a hablar de un intento de desestabilización: el propio jefe de Gabinete Guillermo Francos, uno de los funcionarios a los que se quiere pedir informes por el caso $Libra, habló de "una especie de golpe de Estado" promovido "por el kirchnerismo" para referirse al reclamo de este miércoles, y dijo que el ataque a Grillo fue "un accidente no previsto".
El ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona quiere denunciar a la jueza que liberó a la mayoría de los detenidos. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) llevó ante la ONU y la CIDH su propia denuncia por lo que definen como represión llevada adelante por el Ministerio de Seguridad.
Por la noche hubo cacerolazos en distintos puntos de Ciudad Autónoma de Buenos Aires y habrá nuevas protestas en las próximas horas; la CGT amenaza con un paro y en inmediaciones del Congreso se valúan los costos de los enfrentamientos.
Un día después, Pablo Grillo aún sigue en estado crítico y pelea por su vida.