50 años de "El otoño del patriarca"
García Márquez y una novela clave para entender la política latinoamericana
Publicada en marzo de 1975, es una de las novelas más complejas del colombiano. El declive de un dictador caribeño sirve para exponer la corrupción de los regímenes autoritarios.
(Por Juan Ignacio Novak) - "El general no encontraba la puerta para poder salir de aquel recuerdo". En marzo de 1975, hace cincuenta años, se publicó "El otoño del patriarca", una de las novelas más arduas de Gabriel García Márquez.
Esta obra quedó ubicada en un lugar destacado de la literatura latinoamericana, en tanto "Gabo" fue capaz de abordar (con la particular prosa que había anticipado en novelas previas, pero con un giro), temas como el poder, la soledad y la decadencia.
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La trama
La novela es la historia de un dictador (podrían ser muchos, ponerle un rostro le corresponde a cada lector) que gobernó su país por décadas, rodeado de un aura de misterio y mitología. “Nadie se mueva, nadie respire, nadie viva sin mi permiso”, escribe García Márquez.
La trama se desarrolla en un país ficticio, situado a orillas del Mar Caribe, donde el tiempo parece detenido y la realidad suele confundirse con la construcción mítica que se hizo de ella, un relato construido por el mentado dictador.
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El patriarca, omnipotente y enigmático, es el centro de gravitación: García Márquez analiza su vida y su declive a través de la estrategia de sumar múltiples voces y miradas. “Los generales de la patria tenemos que morir como los hombres aunque nos cueste la vida”, dice un fragmento.
Estilo
La novela tiene elementos del realismo mágico (la característica que introdujo en “Cien años de soledad”), pero también se vale de una narrativa no lineal y, por momentos, experimental. Por eso, para muchos es una de las novelas más difíciles de abordar de las creadas por el colombiano.
"Las descripciones de sus historiadores le quedaban grandes, pues los textos oficiales de los parvularios lo referían como un patriarca de tamaño descomunal que nunca salía de su casa porque no cabía por las puertas", dice una frase.
Sudamericana
García Márquez utiliza párrafos largos, con escasas puntuaciones, creando así un monólogo múltiple en el que intervienen varias voces, en muchos casos sin identificarse.
Este tono hace de la novela un “largo poema en prosa” sobre la complejidad del poder y la soledad de un dictador, que se parece quizás a la de un vampiro, como sugiere Pablo Larraín en la película "El conde". "Sabía que estaba condenado sin remedio a no morir de amor", escribe Gabo.
Contexto
La novela fue concebida por García Márquez en un momento de turbulencia política en América Latina (¿hubo otros en esta parte del mundo?). Y cuestiona el autoritarismo y la corrupción que caracterizaban a la mayoría de los regímenes de la época.
Sudamericana
En la década de 1970, América Latina estaba atravesada por las dictaduras (Augusto Pinochet en Chile, poco después Jorge Rafael Videla en Argentina) que ejercían un duro control sobre sus poblaciones.
"Dios te salve, macho, grande honor es morir por la patria", señala Gabo en un tramo de la novela. Muy a tono con el exacerbado machismo de estos gobiernos.
La novela es una metáfora del poder ilimitado, así como de la forma en que puede consumir a quienes lo ejercen, como muestra una novela de la misma época, “El padrino”, de Mario Puzo, luego llevada gloriosamente al cine.
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García Márquez hizo de la literatura una forma de resistencia y crítica social, una denuncia de las injusticias y la opresión de la Latinoamérica de los ‘70.
Incidencia
"La primera vez que lo encontraron, en el principio de su otoño, la nación estaba todavía bastante viva como para que él se sintiera amenazado de muerte hasta en la soledad de su dormitorio, y sin embargo gobernaba como si se supiera predestinado a no morirse jamás", escribe Gabo.
“El otoño del patriarca” tuvo un fuerte influjo sobre escritores como Mario Vargas Llosa e Isabel Allende, ostensible en novelas como “La fiesta del chivo” y “De amor y de sombra”.
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La novela también fue objeto de estudio en universidades y centros culturales. Es de lectura imprescindible para el que quiera entender la complejidad de la política y la sociedad latinoamericana. Que se prolonga hasta nuestros días.