Entrevista
Reumatólogo santafesino reclama más humanismo en la medicina
El médico Sergio Paira recibió en diciembre una distinción en Cuba y en abril estará en México para un nuevo reconocimiento. Fundador y jefe del servicio en el Cullen, dice que el hospital es el "taller" de los médicos.
Para el médico santafesino Sergio Paira, el rol que cumplen los maestros a lo largo de la vida es fundamental. Lo experimentó en su infancia y, más tarde, en su etapa de formación profesional. Él mismo es Maestro en su especialidad, distinción que recibió de la Sociedad Argentina de Reumatología.
El profesional recibió el 11 de diciembre un reconocimiento de la Sociedad Cubana de Reumatología, y el acontecimiento, que dio pie a esta charla con El Litoral, es una buena excusa para reflexionar sobre su profesión, el ejercicio de la Medicina y un concepto que, en ocasiones, parece alejarse de las prioridades sanitarias según la opinión del interlocutor: el humanismo.
Paira fue fundador y jefe del servicio de Reumatología del Hospital José María Cullen hasta enero de este año, y su campo específico de acción es la enfermedad relacionada por IgG4.
- ¿Cómo llegó este reconocimiento desde Cuba?
- Desde el año 2016 voy casi todos los años a ese país porque trabajo desde 2012 en la enfermedad relacionada por IgG4, que es inmunológica y sistémica, es decir que afecta a casi todos los órganos. Cuatro años después fui por primera vez a exponer en el Congreso Nacional de Reumatología en Cuba. Desde entonces hubo buena comunicación e interés, y mucho aprendizaje.
Sergio Paira. Foto: Guillermo Di Salvatore.
Ellos organizan un Visiting Proffesor que consiste en ir a un hospital, recorrer las salas, y hablar con los pacientes. Es un intercambio muy interesante; hicimos eso durante varios años y también en diciembre del año pasado. Pero esta vez me preguntaron si podía estar allí el día 11 a determinada hora, cuestión que me llamó la atención porque mi charla era en otro horario. Fue entonces que llegó el viceministro de Salud de Cuba y otras autoridades para entregarme el reconocimiento como integrante de la Sociedad Cubana de Reumatología.
Primero pensé: "bueno, un papel más", pero un amigo antropólogo me hizo ver que los cubanos no le dan ese título a todos los médicos. Así que comprendí la importancia de esa experiencia.
- ¿Qué significa ser Maestro de la Reumatología Argentina?
- Es un premio que otorga la Sociedad Argentina de la especialidad a quienes se destacaron en alguna actividad. Desde el Hospital José María Cullen, que fue mi lugar "de combate" desde 1988 hasta enero, cuando me jubilé, publicamos en revistas y congresos internacionales, y me dieron el premio por eso. Cuando lo recibí, dije que dejemos de entregar premios por amistades o cuestiones políticas porque eso mantiene los privilegios y el statu quo de algunos pícaros.
- ¿Cómo empezó su vinculación con esta especialidad y con su campo de estudio específico?
- Tuve la suerte de tener maestros a los cuales hay que agradecer lo mucho o poco que pude hacer. Sin esos maestros no hubiésemos llegado a nada. La Medicina es un oficio que se aprende; podés ser un gran lector y estudioso pero si no tuviste quien te lleve de la mano y te diga dónde "mirar", no alcanza.
Hice Medicina Interna y después me fui a Buenos Aires a hacer Reumatología. Estuve en el Hospital de Clínicas en un momento en que era referente importante del país. Ahí conocí a Raúl Houssay, el hijo de Bernardo Houssay (Premio Nobel de Medicina en 1947), una persona brillante que se había formado en Estados Unidos. Y después me fui a trabajar con Osvaldo García Morteo, llamado el "padre" de la Reumatología Argentina porque le dio otro cariz a la especialidad y formó a la mayoría de los especialistas argentinos.
- Quienes no sabemos nada de Medicina, asociamos la Reumatología con afecciones en las personas mayores.
- No es así. Las enfermedades reumáticas son de la mujer en edad fértil con mayor frecuencia que en el hombre. Se enferma el tejido conectivo que es el que sostiene el hígado, el globo ocular, el pulmón; es decir, que está en todos los órganos. Por eso son enfermedades sistémicas que afectan a todo el cuerpo en mayor o menor medida. Atendemos a pacientes jóvenes, es decir lo contrario a lo que se piensa. Y también a personas con artrosis que es más frecuente después de los 55 años. También después de esa edad aparece la osteoporosis, la polimialgia, es decir, enfermedades que afectan a la población mayor de 60 años. Pero en su gran mayoría afecta a gente joven y a mujeres.
- ¿En qué campo se especializó?
- En el año 2012 empecé a trabajar en enfermedad relacionada por IgG4 de la cual sabíamos muy poco. Los que sabían mucho eran los japoneses que empezaron a tener predominancia en 2003 y 2004 pero no lograron mucha difusión de prensa hasta que iniciaron un trabajo en conjunto con los norteamericanos que tenían más aceitado ese mecanismo, y fue un boom.
Sergio Paira. Foto: Guillermo Di Salvatore.
Empezamos a trabajar mucho en el país, entrenamos a muchos anátomopatólogos y creamos el grupo de estudio de enfermedad por IgG4 que hoy se detecta y tiene un tratamiento fundamental. Puede afectar mayormente a hombres mayores de 60 años pero hay un subgrupo que afecta a la mujer. Produce, por ejemplo, pancreatitis autoinmune que se puede confundir con el cáncer de páncreas. Con un tratamiento se evitan cirugías innecesarias en cualquier órgano.
- ¿Cómo está Cuba en materia de salud?
- Cuba tiene poco capital material pero mucho capital simbólico y posee muchas virtudes que a nosotros nos faltan: solidaridad, independencia y compromiso. En las recorridas de sala, me llamó la atención el respeto de residentes y médicos de menor cargo por sus jefes y el trato con los pacientes, además del cuidado en las palabras que se usan para dirigirse a ellos. Se entiende que el otro está ahí y que mañana yo puedo ser ese otro.
- ¿Cómo ve el ejercicio de su profesión?
- Creo que estamos deshumanizados y, sin embargo, nos formamos para una profesión humanística. En mi opinión, si formamos técnicos solamente, no va a alcanzar para resolver los problemas de la persona que sufre.
En el Cullen estuve desde el año 1988 hasta el final de 2024. Es el lugar más lindo porque en un hospital nunca se termina de aprender. En mi opinión, el médico que no va al hospital no es médico. ¿Se imagina un mecánico sin taller? El hospital es nuestro taller, es donde nos entrenamos.
- ¿Por qué estudió Medicina?
- Yo decía que hay que reconocer a los maestros. En 2° grado de la escuela tuve uno que reconoció que yo servía para algo. Se llamaba Juan Savino Maina y un día me dijo: "¿Por qué no hacés un botiquín de primeros auxilios por si alguien se lastima?. Ahí dije: "Quiero ser médico" y me gustó porque me vi ayudando a otros, aunque sea pasando una gasa por un raspón. La Medicina es una actitud de servicio.
A México
Paira dice que no le gustan los premios pero entre el 23 y e 26 de abril tiene una cita en México. Allí recibirá el reconocimiento como Maestro de la Reumatología Latinoamericana. Un valioso "papel más" para quien insiste desde el centro de la provincia de Santa Fe en el concepto de humanismo, que "no quiere decir que le ponga la mano en el hombro al enfermo, sino que hay que acompañarlo".
En la charla con este diario se reserva otra opinión para el final: "La Universidad tiene que dejar de formar solo buenos equipos técnicos y empezar a transitar el humanismo. Si no, nos va a ir muy mal".