Situación delicada
Sancor remataría más de 430 mil kilos de quesos para saldar deudas
La cooperativa láctea busca liquidar parte de su stock almacenado en Gálvez en medio de una grave crisis financiera.
Tras el llamado a concurso preventivo de acreedores, la empresa Sancor evalúa la posibilidad de rematar más de 430 mil kilos de quesos como parte de una estrategia para hacer frente a sus compromisos financieros. Una parte significativa de estos productos se encuentra almacenada en su planta de Gálvez, en la provincia de Santa Fe.
El remate del stock apunta a obtener liquidez para abonar parte de la deuda que mantiene con el fondo inversor IIG Structured Trade Finance Fund Ltd., uno de sus principales acreedores. Sin embargo, la situación de la histórica cooperativa láctea es mucho más compleja y se arrastra desde hace años, con múltiples factores que han afectado su viabilidad.
Un deterioro financiero de larga data
Sancor, que en su momento llegó a ser la empresa láctea más importante del país, comenzó a evidenciar problemas financieros a principios de los años 2000. Su estructura de costos, fuertemente condicionada por un modelo cooperativo con altos niveles de gasto, fue el primer síntoma de una crisis que se profundizó con el tiempo.
La falta de financiamiento adecuado, sumado a dificultades para competir en el mercado global, impactaron de lleno en la rentabilidad de la compañía. La caída en los niveles de producción, la pérdida de mercados externos y los problemas para afrontar el pago a proveedores y empleados derivaron en una situación insostenible.
Uno de los episodios clave fue en 2017, cuando la empresa atravesó una crisis profunda que la llevó a reducir su estructura y ceder parte de su negocio a Vicentín Lácteos, en un intento por aliviar sus finanzas. Sin embargo, los problemas persistieron y las soluciones fueron solo temporales.
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El rol del gremio Atilra en la crisis de Sancor
Uno de los factores que han incidido en la difícil situación de la cooperativa es la fuerte presión del gremio lechero Atilra, que representa a los trabajadores del sector.
Desde hace años, la relación entre Sancor y Atilra ha estado marcada por conflictos salariales y reclamos sindicales que han derivado en paros y bloqueos en distintas plantas de producción. Si bien el sindicato ha defendido los derechos de los trabajadores en un contexto de incertidumbre laboral, también ha sido señalado por imponer costos adicionales a la empresa, como contribuciones obligatorias al gremio que han representado una carga financiera significativa.
En varias oportunidades, Atilra ha exigido recomposiciones salariales por encima de la capacidad de pago de Sancor, lo que ha agravado su crisis de liquidez. A esto se suman conflictos derivados de suspensiones y despidos, que han generado tensiones internas y afectado la operatividad de la compañía.
Durante las negociaciones para su reestructuración, el gremio también ha tenido un rol determinante en las decisiones que han condicionado el futuro de la empresa, exigiendo el mantenimiento de puestos de trabajo incluso cuando la producción no lograba sostenerse.
Un futuro incierto para la cooperativa
El remate de los quesos almacenados podría representar un alivio momentáneo para Sancor, pero no soluciona el problema estructural que enfrenta la compañía. En los últimos años, el sector lácteo ha experimentado una fuerte competencia, aumento de costos y dificultades para exportar, factores que han impactado en la viabilidad de la empresa.
Desde distintos sectores políticos y empresariales, se analizan posibles medidas para sostener la actividad de la cooperativa, que sigue siendo un actor clave en la industria láctea argentina. Mientras tanto, la empresa deberá continuar con su proceso de reestructuración y definir estrategias para garantizar su supervivencia en el mediano y largo plazo.