Vacunas: por qué un buen calendario no alcanza para eliminar viejas enfermedades
Por Nancy Balza (El Litoral)
Hace casi dos años que el médico pediatra Juan Carlos Beltramino está jubilado. No por eso está fuera de actividad. Lejos de los elogios discursivos, esos que hablan de reconocimientos y lo ubican en el lugar de referencia en temas de salud, prefiere andar liviano de “bronces” y participar, como hace décadas, del Ateneo de los jueves en el Hospital de Niños (donde se presentan o discuten casos médicos complejos), además de reflexionar sobre los temas más urgentes en pediatría que, en algunos casos, siguen siendo aquellos que estuvieron en agenda durante años, y mantener la costumbre matutina de disfrutar un café en un bar céntrico.
A ese ritual fue invitado El Litoral para hablar de un tema que preocupa a las autoridades sanitarias del mundo, del país y de Santa Fe: la disminución en el cumplimiento del calendario de vacunación.
Con el nuevo coronavirus aún vigente pero con una incidencia menos virulenta, la pregunta es:
-¿Dónde tendríamos que poner el foco en la salud pediátrica fuera del tema Covid?
-Una de las consecuencias que trajo la pandemia fue una disminución marcada de la vacunación en todo el mundo. Los sistemas de salud se dedicaron a atender situaciones de mayor riesgo (como los casos de coronavirus) y la gente dejó de concurrir a los centros de salud por temor a contagiarse. También incidió la falta de movilidad, las escuelas cerradas en la caída de las tasas de vacunación.
Nuestro calendario es muy bueno. Sin embargo, tener el mejor calendario no sirve si esas vacunas no están en los chicos. Y lo que ocurre es que desde hace cinco años están bajando los porcentajes de la vacunación, es decir, desde antes de la pandemia. Eso está sucediendo en todo el mundo por la presencia en las redes sociales de los movimientos antivacunas que son muy fuertes.
Justo antes de que comenzara la pandemia, en 2019, tuvimos un brote de sarampión mundial; en la Argentina no fueron tantos los casos (el epicentro en Buenos Aires) porque antes hubo una buena campaña de vacunación triple viral.
Hace algunos meses, la Organización Mundial de la Salud y Unicef midieron la caída en la colocación de la triple bacteriana, que protege contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa, enfermedades que a la gente les debe parecer viejísimas y lo son gracias a la vacunación. Y Argentina está dentro de los diez países donde más disminuyó.
“Es necesario recuperar los esquemas de las vacunas del calendario”, recomienda el Dr. Juan Carlos Beltramino. Foto: Guillermo Di Salvatore
Una falsa seguridad
Entonces, si bien son enfermedades que ya no resultan frecuentes, “la gente no debe tener la falsa seguridad de que esto va a ser por siempre: si caen los porcentajes de vacunación van a reaparecer enfermedades”. El sarampión es el primero que reaparece: “Cuando entramos al Hospital de Niños, en 1974, aún no se vacunaba contra el sarampión. El Dr. Miguel Ángel Candioti, compañero de residencia, recopiló los casos y estableció que ese año fueron internados 76 chicos con la enfermedad, algunos con cuadros muy graves, y se nos murieron un poco más del 20%”.
“Para muchos de quienes padecimos sarampión en la década del ’50 , significaba una semana sin ir a la escuela y varias más con una tos persistente. Pero, en realidad, muchos chicos morían por esa enfermedad”, dijo el médico. Hasta que llegó la vacuna.
Beltramino sigue con los ejemplos: “El manejo del tétanos en un paciente pequeño o un recién nacido prácticamente no se enseña porque es una enfermedad de la que no hemos tenido más casos”. “Pero en el hospital viejo (cuando era el Ricardo Gutiérrez, de Bulevar Gálvez) atendimos y vimos morir a chicos con tétanos, difteria y poliomielitis, y hemos tenido brotes de meningitis”. Una vez más, para prevenir todos esos cuadros es que están las vacunas incorporadas al calendario anual de cumplimiento obligatorio.
Las primeras voces en contra
En conclusión: “Si no conocemos a nadie con algunas enfermedades es porque hubo vacunas que las hicieron retroceder”, refuerza el médico que dice no entender “la virulencia de los movimientos antivacunas” que, además, no son nuevos.
Las primeras voces de este movimiento aparecieron con la primera vacuna, la de Edward Jenner contra la viruela. Con la poliomielitis ocurrió lo mismo: “La enfermedad produjo en 1956 una epidemia terrible; yo llegué a conocer el pulmotor que tenía el viejo Hospital de Niños para atender ese cuadro”, cuenta el médico.
“Cuando llegó la vacuna Salk, que trajo a la Argentina Eugenia Sacerdote de Lustig, hubo un rechazo terrible incluso de médicos que estaban en contra de inyectar un virus a un niño sano. En realidad era un virus inactivado y lo que hizo la doctora fue convocar a los periodistas y vacunar a tres niños en su presencia: esos tres niños eran sus hijos”.
En definitiva. “existe el riesgo de que resurjan viejas enfermedades inmunoprevenibles: sarampión, rubeola, meningitis, polio, tos convulsa y otras”. Por eso, “es necesario recuperar los esquemas de las vacunas del calendario. Los niños deben volver a ser controlados. Las escuelas, desempeñar el rol clave, que siempre han tenido. Pedir que desde el jardín todos los chicos muestren su carné de vacunación al día”.
Perfil
Juan Carlos Beltramino es médico pediatra. Fue Jefe Servicio Clínica del Hospital de Niños “Dr. Ricardo Gutiérrez” de Santa Fe, y ex-director de Docencia e Investigación del Hospital de Niños “Dr. Orlando Alassia” de esta capital.