Justo y sentido homenaje
Nicasio Oroño: una figura relevante, un estadista olvidado
En el año del bicentenario de su nacimiento (1825-2025), recordamos con profundo respeto y reconocimiento a quien, entre otras cosas, fue gobernador de la provincia de Santa Fe entre 1865 y 1868.
Por Lic. Juan Cruz Giménez
La provincia de Santa Fe es reconocida -entre los estados federales y provinciales de la región del Río de la Plata- por su riqueza patrimonial, sus archivos que preservan un denso y complejo pasado, las instituciones que forman curiosos investigadores e investigadoras, aficionados y profesionales.
Su reconocimiento trasciende las fronteras de las naciones y estados actuales a lo largo de centurias, desde una ciudad capital que transita su 450º aniversario de fundación hispana y colonial en su primer asentamiento, hasta la gran metrópoli del sur denominada como el "Pago de los Arroyos", luego relacionada con la Virgen del Rosario hasta nuestros días.

Es que el estado santafesino es resultado de un largo proceso de ocupación territorial, conflictivo, gradual, heterogéneo, tan dinámico en sus fronteras y diverso que podemos remitirnos a la provincia y sus regiones. Desde las localidades fluviales y portuarias, hasta la frontera norte en expansión (desde el río Salado hasta el paralelo 28), el territorio de los actuales diecinueve departamentos son evidencias de una profunda construcción estatal por donde se la observe.
La provincia de las iglesias, de las fronteras, de la inmigración en camino al sol del oeste, del ferrocarril. La provincia entre las provincias posibles, el territorio de las naciones originarias, el territorio de las instituciones modernas, las fronteras de las milicias y los ferrocarriles.
Nada nuevo afirmamos quienes compartimos el interés por el pasado de un pueblo, una región, una provincia o una nación… que estamos ante una provincia fundamental en la organización de un proyecto nacional como es nuestra república federal Argentina.
Pero este 2025 ofrece una conmemoración singular, irrepetible y sumamente significativa: el bicentenario del nacimiento de Nicasio Oroño, ocurrido en el paraje y costa de Coronda el 20 de julio de 1825, como los registros lo confirman.
Estado, Nación y Federalismo
Como ha señalado la historiadora Susana S. de Molinas, la personalidad de don Nicasio Oroño (fallecido en Santa Fe el 12 de octubre de 1904, a los 79 años) es sin duda una de las más interesantes que es dable encontrar entre los hombres públicos del interior de la república, y está llamada a agrandarse y valorizarse con el tiempo, a medida que su actuación sea más conocida y siempre que historiadores y maestros sigan el camino que ya se ha iniciado de hacer y transmitir una historia argentina integral, dentro de la cual las provincias asuman el papel que les correspondió en la obra común de construir la patria.

De eso se trata una conmemoración, como batalla o querella por los sentidos y significados del pasado a partir de la activación de una fecha específica.
El punto de partida es su natalicio, pero pensar en la persona no es solo un homenaje al individuo, sino que es la puerta de entrada para explorar y reflejar procesos más complejos, como la construcción de la nación y de los estados provinciales, así como de un federalismo posible (una tradición alberdiana que encontró en su implementación numerosos interlocutores). Oroño implica atrevernos a mirar con rostro humano la construcción del estado provincial santafesino, más allá de las diferencias regionales.
Analizar los archivos de Oroño es comprender en detalle el difícil escenario atravesado por sangre y tinta entre Caseros, Cepeda y Pavón; pero desde una perspectiva del denominado interior, es decir, descolonizar la mirada centralista liberal de un proceso de construcción estatal sin conflicto alguno.
Es que poco sabemos sobre Nicasio -aunque existen decenas de ensayos académicos, publicaciones y ediciones de sus discursos parlamentarios y actos de gobierno- y sus ideas, preocupaciones, disputas y discusiones principales. Nicasio Oroño es conflicto, en consecuencia un modo provocador de comprender el pasado.
Oroño es un hombre de múltiples facetas, pero sin duda toda su actuación está marcada por una tónica dominante: afán de progreso y auténtico liberalismo, características que lo colocan naturalmente en la línea de Bernardino Rivadavia, de Bartolomé Mitre, de Domingo Sarmiento y lo convierten en un precursor de la Generación del 80.
Empujado por necesidades que no podían desconocerse y deseoso de solucionar conflictos que serían inevitables mientras la legislación no se adaptara a las nuevas épocas que el país, y especialmente la provincia de Santa Fe vivían, entrará de lleno en el camino de la renovación y tendrá que luchar con prejuicios e incomprensión; lucha desigual en aquellos tiempos y en la que, sin embargo, a la larga, no fue vencido.
Su múltiple actuación en el orden provincial y nacional, proporciona material suficiente para llenar volúmenes; como jefe político de Rosario está su nombre inseparablemente unido a todas o casi todas las iniciativas que hicieron la grandeza de aquella ciudad; como gobernador de Santa Fe, la colonización, educación, obras públicas, conquista del Chaco, legislación agraria, cobran impulso y se convierten en factor efectivo de progreso; como legislador nacional luchará por el federalismo, contra las intervenciones nacionales injustificadas, contra la tendencia del poder ejecutivo a limitar las facultades del Congreso.
Una oportunidad bicentenaria
Una abundante producción acerca de Oroño es posible encontrar dispersa en bibliotecas y archivos, desde los años sesenta del siglo pasado, en conmemoración del primer centenario de su gobierno provincial en un primer momento.
Luego, desde la Cámara de Diputados de la Nación hasta las publicaciones que aparecieron en 2004 con motivo de cumplirse el primer centenario de su muerte. Sin embargo, consideramos prioritario que tanto el gobierno local, como las instituciones educativas locales, la comunidad toda, instituciones anexas regionales vinculadas con el estudio del pasado y de los archivos públicos de esta inconmensurable provincia se pueda volver a encontrar en sus ideas a la luz de nuevas preguntas de nuestros días.
Muy poco se conoce de Oroño, aunque su legado es realmente mayúsculo. Y muy poco se conoce de Nicasio en las escuelas como para comprender al hombre y su momento.
La historiografía nacional en sus distintas versiones y tradiciones se destaca por una permanente descalificación e ignorancia del legado de Nicasio Oroño. Ha sido calificado o destratado como "soslayado", "pulpero y compadrito", e incluso convertido en testigo clave de abusos del texto constitucional en cuanto a intervenciones nacionales, políticas de colonización y uso de las milicias de frontera.
Su gran discusión, resistir y no renunciar a demandar luego de Pavón que la nación necesita su capital y que ésta no puede residir en el estado de Buenos Aires.
Como diputado y senador, también como gobernador la cuestión de la capital de la nación lo convirtió en hombre de conflicto permanente, Mitre y Sarmiento como presidentes solicitaron en cada oportunidad el pedido de desafuero de Oroño, sin embargo, esto no fue posible. Nicasio se convirtió en objeto de campañas de prensa en su contra, pedidos de renuncia, pedidos de intervención, levantamientos y hasta exilio.
Como legislador nacional, en 1869 y para informar a la ciudadanía publica un folleto titulado "La cuestión Capital de la República juzgada a la luz de la Constitución y la Historia" y tres obras más: "La verdadera organización del país o realización legal de la máxima gobernar es poblar", "Consideraciones sobre fronteras y colonias" y "Discursos parlamentarios sobre el derecho de intervención".
Son sus opiniones sobre la ocupación militar de las provincias, la necesidad de reducir el ejército de línea, la Guardia Nacional y el retiro de tropas de Paraguay para firmar la paz.
Punto de partida y de llegada
En 1876, Oroño publicó su análisis sobre "Administración de justicia convertida en arma política en la provincia de Santa Fe", "Lo que pasa en las provincias" y sintetiza su labor en el Congreso nacional hasta 1876 en su trabajo sobre el "Manifiesto del Senador Oroño a sus compatriotas de toda la República y a sus comprovincianos de Santa Fe".
El estado provincial fue su eterna preocupación, desde la línea norte en su campaña, llevó los mojones de la nueva línea a San Javier, fortines Palo Labrado, Cayastá Viejo, Mortero, Chañar, Cerrito, Vizcacheras, Ñanducito, Capivara, y Monigotes.
Oroño fue el promotor de colonias en los cuatro puntos cardinales de la provincia, desde Sunchales hasta San Javier; desde la Villa de la Constitución hasta San José de la Esquina.
Y Oroño, también fue el creyente católico que siempre estuvo convencido de que el Estado debía ser laico por sobre toda condición, cuestión que lo convirtió en un "hereje" para algunos de sus contemporáneos, como el obispo José María Gelabert y Crespo, con quien tendrá una histórica y singular disputa.
En cada rincón de la provincia se lo encuentra, en sus parajes, en sus temores, en sus tierras, en sus escuelas, en sus caminos. Los y las santafesinas hoy tenemos una nueva oportunidad de encontrarnos en una identidad que nos destaca, que nos une, que nos provoca a recuperarlo. Por eso mismo, el bicentenario de Oroño, en este 2025, nos vuelve a encontrar con las preocupaciones de un presente tanto o más provocador que en las versiones del pasado.
Justamente, en el año de la reforma de la Constitución Provincial, este es un punto de partida y de llegada, porque es el año de avanzadas porteñas antifederales y centralistas contra las provincias, pero también es el año de pensar en otro modelo de nación posible.
Levantar la bandera de la "Provincia Invencible de Santa Fe", la cuna del federalismo, el faro de la tradición constitucional, resulta una condición innegociable para los hombres y las mujeres del interior. Y para eso resulta fundamental conocer el tiempo, las ideas y los conflictos de Nicasio Oroño, a doscientos años de su nacimiento.
(*) FHUC-CEDIS-UNL.